Archive for Septiembre, 2005

Desafinando…

Viernes, Septiembre 30th, 2005

–favor, de escuchar con “light the fire”, The Doors–

Hace algunos muchos ratos, estaba por aportar algo. Sin embargo, no tenia idea de cómo comenzar: de pronto tantas ideas en mi mente ya no rodaban, de seguro se cansaron y dieron un break –como tooodo mundo lo hace-: levantarse del asiento, ir al baño (muchas veces solo para mirarse en el espejo y el “¡Qué gorda estoy!”), a la tienda (súper, cafetería, maquinita, qué sé yo!!) para abastecerse de munchies ( o sea, cualquier cosa que pueda ser digerida pero no entra en el concepto estricto de comida: gansitos, seagrams, palomitas, sabritones, chocolates y chocolates… sí, esas cosas que son sustitutos en las horas que no puedo/quiero comer), ligar (cuando fui testigo de ello ¡no podía creerlo!, y yo que solo lo hago en mis momentos de ocio <donde la medición del tiempo es inusual> y quien lo hace a la mitad de su almuerzo me sorprende…tengo que aprenderlo!!), dormir (con esa política de que “si se es feliz se trabaja más y mejor”) o cualquiera actividad posible de realizar entre 15 y 30 minutos …, pudiera parecer que estaba quieta, incluso dormida…

Pero nooooo!!! , ni siquiera relajada, pues me di cuenta que ¡¡tengo 42 cosas por hacer de aquí al lunes!! (Gracias a la ayuda de mi agenda y la cuenta con dedos)…. Después de ese lapsus brutus  (en donde afortunadamente no alcance el nivel de Homero Simpson) empecé a hacer las cosas, en vez de preocuparme por ellas. Aquí radica la diferencia entre ocuparme y preocuparme (por lo tanto, no canas, ni arrugas, ni muchas deudas).

Disfruto las pequeñas cosas que suceden: un día nublado y con bastante viento, por solo citar un ejemplo, aunque en realidad suelo descansar pensando en cosas bellas y riendo de mis travesuras –cualquier parecido con lucifer, es mera coincidencia-.

Más en la mañana reencontré a una amiga del semestre pasado y  que pensé que me había abandonado –por aquello de que muchas personas dejan sus estudios inconclusos o para después-, y aunque no pudimos platicar –porque ella iba a clases a otro edificio mientras esperaba a una compañera que me presto sus apuntes- supe que estaba bien. Eso alegro mi estómago sin café.

Tuve bastante tiempo para reflexionar así –no entre a mi cuarta clase y los viernes usualmente no tengo la tercera…- y también es resultado de que ya tuve mis años sabáticos. Por lo tanto, ahora, ya sé como organizarme, aunque parezca adicta de mi agenda, -procuro- cumplir lo que tenga anotado –desde quejas del consumidor hasta los días de mi periodo- y lo mejor: sé qué es lo que quiero, cómo lo quiero, cuándo lo quiero y cuánto lo quiero, además de amar a las personas que me rodean –bueno, ya, no soy tan buena, al menos a tolerar a mis conocidos-.

La musa nunca se va,  ya no me preocupa el break de mis ideas, pues nunca se van.

Hoy odie el Metro.

Martes, Septiembre 27th, 2005

 

Corrección: a las personas que usan el servicio del metro.

 Para mi, fue nuevo el metro. Tenia unos diez años cuando lo use por primera vez: teníamos que ir a casa de la abuela paterna papá y yo, porque hubo controversia familiar y fue mejor que solo fueran dos soldados y no el batallón….total, él no tenía auto-justo en ese momento..- y lo seguí – además, no nací en auto y menos espero que en uno lleven mi cadáver-.

 Recuerdo un tanto de esa ocasión. Preguntaba si íbamos en un gusano que conocía la ciudad, cómo era posible que tantas personas fueran a el mismo lugar, qué si no se cansaban de ir algunos de pie, qué por qué otros estaban sentados, qué para que se detenía, quién lo conducía, hacia dónde iba y de dónde venía, que para qué eran los boletos… y de seguro otras cosas que ocurrieron en ese momento, además de mi incipiente curiosidad -¡OH si!, mis padres tienen una hija [no sólo bella y carismática...] así-. Desde ese viaje, me entusiasmaba viajar de manera ‘asquerosa’,- diría mi abuela, quien utilizo el metro tres veces en su vida, aunque reconozco que hay personas que diario piensan así y no les queda de otra [ya sea por necesidad o necedad; de lo primero, no me burlo, incluso me pasa, en cuanto a lo segundo, existen taxis, microbuses y autobuses o planes de autofinanciamiento ... pobres, ja!-.

 Ya después, mis viajes en el metro fueron ocasionales –papá tenia auto,  las escuelas estaban cerca, no era tan Santa María [casi] todo el mundo (sobrenombre impuesto por mi abuela materna por aquello que ‘me volví vaga’..), etc…-. Hasta la entrada al bachillerato.

 Entonces, también podía pedir que fueran por mi –ya saben la niña de papá no debía andar sola..-, pero gracias a mi obstinación y de que ya era justo empezar a ser tan valiente como decía que era –de hecho hoy soy más fuerte que ello- a los pocos días de entrar al Colegio de Ciencias y Humanidades, Plantel Vallejo –que en adelante, abreviaré CCH- regresé a casa en metro, claro acompañaba por dos nuevas amigas que hice. Y así fue casi diario, solo el regreso, para ir, usaba un microbús que convenientemente pasaba en la esquina de mi casa y podía darme el lujo de despertarme tarde y llegar en punto –no a punto, ¿eh?- de iniciar las clases, ¡ja!.

 Ahora, con el honroso titulo otorgado y mejor puesto, sigo usando el metro, ya que si cumple eso de bueno, bonito y barato… esto último si, claro, en otras partes cuesta hasta 20 nuevos pesos –denominación usada, parece, desde hace diez años- y todavía por 2 pesos muchos quieren hasta regalos y descuentos… ok, sabemos que este precio es permitido por empresarios para que sus trabajadores – los que no tienen auto y demás- lleguen en tiempo –claro, sigan mexicanos con su puntualidad, con eso de que llegamos [lo admito] a punto, si, pero de que la otra persona se vaya- a su jornada. Además no contamina más el medio ambiente, -ese que de por si ya estaba bastante sucio [ese es tema de otra ocasión]-, y con él puedes llegar o al menos acercarte a cualquier punto de esta inmensa ciudad.

 Bien, esta fue parte de una defensa al metro – y breve explicación para quienes dicen [sabe a quien me refiero] que a todas nos gustaría andar en auto, ¡siempre!-. Ahora, les diré que odie –en realidad, no tanto,-  mas bien, me irrite por las actitudes de esas personas: de mala gana, algunos sin bañarse, algunos arreglándose-con todo y una expulsión de legaña [si, escribí bien, es le-ga-ña]- y otras anexas, que por favor imagínenlas….Y lo peor de todo: en una estación fui –al igual que otras personas- sumergida hasta las ventanas, casi hecha una con un pasamanos, embate que ocurrió otras dos veces pero ya no con la misma intensidad –si, Dios existe!!-. Afortunadamente, tiempo tenia de sobra y mis tacones no eran incómodos. 

Otra más que …

Martes, Septiembre 27th, 2005

 

–Aquí se oyen gritos de algunos horrorizados por el internet, unos murmullos en la multitud, comentarios- como ¡Uy, qué novedad!, ¡eso está muy de moda!, básico en una cibernauta, otra más que copia el rollo... etc.- y la expectativa de otros, además de mis dedos tecleando y provocando algo– 

  Si, es moda.

No del todo imitación.

 La primera vez que supe de esto, revisaba el periódico, vía mail, ya que bueno, también acostumbro a leer así- algo útil que hago cuando navego-, di click en el icono… pero tenia clase, lo deje para después.

 “Es llevar un diario en la red… y por puro morbo, supongo” oí decir. Interesante. Luego platicando con Bruji –en una de esas ocasiones que descubrí algo más de que la zona Rosa [las calles que caminamos] no eran peligrosas los lunes como a las diez de la noche-, concluí que todos queremos dar a conocer lo que hacemos, incluso lo que somos. Como diría un conocido argentino: “No queremos ser uno más, sino alguien”… por ejemplo, no quiero dejar solo hijos y deudas en el mundo, sino algo más… y he tenido algunas cuantas ideas para llegara a ello.

 Recordé algo que vi en una caricatura: una cabeza humana flotando en una burbuja y conectada a una computadora… terrible utopía, sí es pretendida la ¿inmortalidad?.

 PD. Sé que esto debería ser lo primero…

(El inicio de mis memorias..)

Jueves, Septiembre 22nd, 2005

Deja vù?

Bien dicen que las infancias –por lo que sé y leído, son tres: la primera de cero a cuatro años [o sea, que no somos bebes, sino muuy tiernos infantes...], la segunda de cuatro a ocho años [que es cuando en mí despertó la curiosidad y desde entonces soy tan preguntona] y la última de los ocho a once años en nuestra vida [y es aquí donde finalmente acaba la ilusión de la venida de los reyes magos –más no el motivo para seguir regalando y regalarse...-, el ratón de las muelas –incluso esa chocante canción “yo  soy el ratón de muelas, uno muy especial, que cuida tus dientes en cajitas de cristal” ...]-  y entre otras cosas ridículas pero que sin duda nos marcaron, sino ¡¡Por qué diablos te enojas si no te regalan algo en las épocas decembrinas –por solo mencionar-…!!

 Las mías si que me han marcado. Cuando pienso en ellas –qué bueno que aún las recuerdo y no me siento taaan vieja [de hecho, no lo aparento –graacias genes!!!-]- tengo una imagen:

 Una niña sentada, dibujando una casita en sus cuadernos de la escuela –de seguro que en los de matemáticas, je, je-, detrás de una ventana –esos días solo iluminaba el sol y la noche era para que papá contara cuentos … y luego me pidiera que lo dejara dormir[aunque ahora yo le platico cuentos y sigue en la misma actitud...]- en el departamento de sus padres, esperando que su hermano dejara la bicicleta, y que ya fuera hora de la comida –si, aún me conmueve el aroma del arroz rojo de mamá-.

 Esa mi vida. Mi única preocupación era tener que comer pescado, frijoles, nopales y el multivitaminico –después ya corregí el camino, pero hay problemas todavía con el multivitaminico ya que aun sabe a pescado, a pesar del ‘sabor’ cereza – y tal vez, caerme de la bicicleta y dejar a mis padres –temor incipiente en toodos los niños-.

 Y peor: no solo conservo recuerdos de entonces, sino también un invaluable –sentimental e íntimamente, aunque mi hermana no me daría ni cinco centavos [envidiosa]- artefacto: Pepo. 

“El infierno no puede ser mejor presentado…”

Jueves, Septiembre 8th, 2005

Si, hoy es un buen día -como diria esa canción, ,…por favor oirla-: Para comenzar, desperte justo a tiempo y en él, como para escoger la ropa que uso, -me encanta la combinación de negro con gris… Esto lo empecé a escribir el martes, fue un buen día: No sé si les ha pasado esto: por instinto –también por necedad-, despiertan temprano, a pesar de a las horas de la madrugada es el deseo de seguir en brazos de Morfeo y con las cobijas- mmm… si no lo supiera…-, pero ni modo, como dice Troy “la chamba es la chamba”, y la alarma sonó… y en cuarenta y cinco minutos después ya estaba arreglada –más bien, presentable- para ir a la Universidad. En la estación del metro, encontré a Jonathan, compañero y amigo del CCH – que fue una de las etapas más radicales entonces….- después de casi tres años de no vernos ni siquiera saber del otro –ash! Eso es algo que detesto: no poder estar con mis amigos más seguido-; ya después, intercambiamos información (mail y demás) y nos despedimos – y esta vez, no lamento hacerlo pues lo veré pronto, espero-. Llegue con suficiente tiempo a mis clases, y encontré a otros compañeros y algunos amigos- por Dios! Mi vida social renace… eso es algo discutible-. Y como tenia que regresar temprano –claro, no sin mi café mañanero y unos momentos en la biblioteca- para hacer menesteres caseros- si ya saben, después de todo, soy tooda una mujer contemporánea que igual configura su PC [ por cierto, alguien sabe cómo es Opera?] que le gusta [y debe] lavar su ropa-. El día estuvo nublado, el viento era un poco frío… y no estaba tan sola –por no decir abandonada…-. Dormí temprano, y no vi Desperate Housewises – Groovy dice que cómo ·$%&>>^*&/=Ǩ$ gusta ese programa!!!…a mi solo me entretiene cuando no puedo dormir-. Fue martes.