“-Hay una oposición radical entre los valores de la sociedad moderna y la poesía. La cultura de la sociedad capitalista está basada fundamentalmente en la moral de la utilidad. Y la poesía siempre es un gasto, un desperdicio. Hay incompatibilidad entre la moral burguesa –que es la moral del ahorro- y la moral poética, que es la moral del dar, del despilfarro.
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-Hay quienes discuten y afirman que el arte es inútil. ¿Cuál es, insisto, el territorio ideal del poeta?
-Un lugar ideal sería aquel en el que la utilidad dejase de ser el valor máximo de la sociedad, y en el que la imaginación- el deseo- fuese uno de los valores esenciales. La utilidad de la poesía consiste en recordarnos la suprema utilidad de las cosas inútiles. La pasión erótica, la libertad, la capacidad de decir No a los poderes, la contemplación. Todo lo que llamamos el mundo pasional, incluyendo lo más negro, es la materia prima de la poesía, sin faltar la alegría, la alegría de existir. Y la contemplación desinteresada.
-Todo eso que dice está bien, pero eso no…
-Eso no es útil. Desde el punto de vista social, no, no es útil. La utilidad de la poesía consiste en exaltar aquello que, siendo esencial en el hombre, en apariencia es inútil.
-¿Un poeta es un inútil?
-Un poeta, cualquier poeta, dice: lo que cuenta verdaderamente no se puede medir. La poesía expresa ciertas experiencias que no son utilizables. La fascinación ante la muerte. O la fascinación ante la vida, que es igualmente poderosa e inútil.”
El poeta en la tierra. Dialogos con Octavio Paz.
10 noviembre