Ayer compre otra de esas revistas femeninas… o sea, MC… en fin. Y reflexionando sobre mi revistero en cuanto lo ví esta mañana, vienen viejas andanzas:
El abuelo Pedro solía leer Selecciones, incluso en el baño… bueno al menos, aunque escatológico era un tanto cultivable el asunto.
El tío Eliseo siempre llegaba a su casa con La Prensa bajo el brazo, y la leía ¡tooda!, en aquellos tiempos si era un periódico.
Mi padre también suele leer mucho… ahora ya usa gafas y sigue leyendo… Mami, también lee pero generalmente compra revistas sobre cocina y sobre la telebasura… en fin.
Siempre he leído.
También revistas y publicaciones así.
Empezando con el Selecciones. y luego el ‘Notitas musicales’ que era mucho mejor que algo sobre telebasura y así, además escribía un tipo sobre su vida sexual y eso si que era entretenido sin tapujos, claro sólo duró el gusto unos cuantos números más luego escribia otro tipo pero su muy desperfilada visión sobre las mujeres, así que ya no seguí pagando por tonterías que escuchaba en la escuela.
En la pubertad y adolescencia -que no es lo mismo pero si que confunden- hojeaba revistas ‘juveniles’ -ja!, imaginó que las editoras ya estaban bien amargadas por entretener a tanta niña ingenua y superficial como lo era…-, ya saben, onda E+es, *5 a 20… en fin, logré juntar una caja mediana de publicaciones así, afirmando cierta teoría fetichista contempóranea… hasta que luego de una mudanza y leyendo otras cosas recorté todas estas revistas y me quedé con algunos artículos y todas las imagenes deseables. En ese momento, caí en cuenta: no sólo la portada sino el contenido atrae mi atención y si es lo suficiente, ¡compro!.
Ahora con más de veintialgo sigo comprando publicaciones:
a veces, Cosm*polit*n y Veint*t*nt*s y la de ayer es M+r** Cl**r*…seguramente Kutsusan cuando se entere se reíra…. así como Día Siete (del Universal Dominical), Tiempo Libre, La Revista (Universal Lunes), Nexos, Proceso, A dónde ir?, La Revista del Abogado -no puedo ser más obvia-.
En fin. Ya he confesado mis pecados cuando me detengo en un puesto de periódicos (ya sea fuera o dentro del metro, en las esquinas concurridas,…) o en el autoservicio (donde si vendieran el tiempo no sería necesario nada de lo que ofrecen) o cuando ocurre visitar alguna de estas tiendas omnillenas…




