San Valentín
El país se nos deshace entre las manos
(nueva colaboración de Rami Schwartz)
Antes que nada, feliz día de San Valentín, para algunos una fecha muy importante, para otros, el peor atentado del consumismo en contra de la gente. La realidad es que es un día que se festeja ya en casi todo el
mundo y que es un excelente pretexto para estar de buen humor y en armonía con quienes nos rodean.
De acuerdo al History Channel, el día de San Valentín no comenzó a festejarse a raíz de la matanza ocurrida en Chicago en 1929, sino muchos siglos antes, en concreto, en el siglo Segundo de nuestra era en Roma, cuando el emperador Claudio II decidió que los solteros son mejores soldados que los casados y prohibió el matrimonio para los jóvenes en edad de ir al ejército. Un padre llamado Valentín actuó ante semejante injusticia y desafió a Claudio continuando con la práctica de casar parejas en su templo. Al darse cuenta Claudio II de la afrenta, ordenó la muerte del sacerdote.
Pero la iglesia católica reconoce al menos tres santos distintos que se llaman Valentín. El Segundo se rumora que fue una persona que ayudaba a los cristianos a escapar de la muerte y las prisiones romanas donde
frecuentemente eran torturados y golpeados. Cuando los romanos se dieron cuenta que Valentín ayudaba a los cristianos a escapar, lo encerraron en la misma cárcel de donde él operaba y desde ahí mandó una carta de amor a su hija, lo que, según el History Channel constituye la primera carta de amor enviada en un día como hoy.
Lo que es un hecho es que durante el imperio romano, el 14 de febrero se celebraba a Juno, la reina de los dioses y diosas romanos y diosa de las mujeres y el matrimonio. Al día siguiente, en Febrero 15, comenzaba
el festival de la Lupercalia que duraba un mes completito. Durante este festival, los nombres de todas las mujeres se metían en una urna, los hombres sacaban los papelitos y las parejas duraban durante todo el
festival, algunas incluso duraban más y hay hasta las que llegaban al matrimonio.
La iglesia católica respetó las fechas, aparentemente para no romper con la tradición de la Lupercalia, que era el mejor reventón de todo el año para los romanos y creó sus propios símbolos relacionados con el amor como son los San Valentines ya que sus historias coinciden en varias cosas, heroísmo y arriesgarlo todo en aras del amor y la felicidad.
Más recientemente, en concreto en 1929, sucedió en Chicago la matanza más espectacular perpetrada entre pandillas que se tuviera memoria hasta entonces. Hoy esta matanza en México parece un juego de niños, pero en su momento conmocionó a los Estados Unidos. Siete hombres de la banda de George “Bugs” Moran fueron asesinados por los hombres de Alphonse “Al” Capone, en una bodega ubicada en el 2122 de la calle Clark.
La historia es la siguiente. Bugs Moran había sitado a sus hombres en el taller mecánico de Johnny May. Ese día estaba trabajando en arreglar un camion de carga que “Bugs” necesitaba para transportar un cargamento
de licor que había sido contrabandeado desde Canadá y que “Bugs” se había robado. En total eran siete hombres que esperaban la llegada de Moran para manejar el camión recién arreglado a Detroit y recoger la
mercancía.
Pero Bugs Moran se retrasó y no pudo llegar a las 10:30 como había acordado con sus compañeros. Sin embargo a esa misma hora, arribó un auto de policía con cinco sujetos a bordo. De hecho Moran llegó retrasado y al ver el carro de policía huyó. Pero en ese auto no venían policías sino gangsters de la pandilla de Al Capone. Tres de ellos disfrazados de policías y tres más con las tradicionales gabardinas. Unos minutos
después, las ametralladoras de los pandilleros de Capone habían disparados cientos de balas contra los hombres de Moran. Capone hábilemnte, salió a la Florida un día antes y no estuvo en Chicago el día de la massacre.
El único sobreviviente fue el perro de Johhny May, que durante toda la escena permaneció amarrado a la defensa del camión. Sus ladridos y aullidos fueron los que hicieron que los vecinos se percataran que algo
había sucedido. Avisaron a la policía y unos minutos después se descubrió la masacre. Fue el clímax en la carrera de Al Capone, a partir de entonces la leyenda de esta matanza lo comenzó a seguir y no lo abandonó
hasta su muerte en Alcatráz varios años más tarde.
Esta matanza en su momento conmocionó a la sociedad norteamericana y desde entonces, en recuerdo a la violencia desmedida, se festeja el amor y la amistad. En México las matanzas se dan a diario y siete muertos no son nada, es la dosis diaria de violencia a la que ya estamos acostumbrados, Aquí las matanzas son por docenas y en racimos de varios muertos. Los nuestros hacen palidecer a Bugs Moran y AL Capone, los hacen ver chiquillos timoratos y nobles.
Hay que pensar en crear en México nuestro propio día de San Valentín, para responder a toda esa violencia con una actitud positiva y reflexiva, como en su momento hicieron los Estados Unidos. Lo peor que nos puede
suceder como sociedad es que a la violencia se agregue el pesimismo y peor aún el fatalismo. Crear en México un equivalente del día de San Valentín no va a reducir la violencia, mucho menos hacer a nuestras autoridades eficientes y honestas, pero sí nos va a permitir cada año, revivir la esperanza de los mexicanos ante una realidad que se nos va de las manos.
Fecha: 2006-02-14
Consulta este artículo en línea en la sección de este colaborador
(http://www.mexico.com/lapalabra/index.php?method=colaborador&idcolaborador=64)