Todo tiene su tiempo.
Mi Démeter.
Hay más tiempo que vida.
Refrán popular.
Esto viene a colación de los encuentros, porque los cuentos bien puedo leerlos al ir en el metro o que alguien me diga sus ‘cuentos’. Y el “hace tiempo” o “erase que era…” es clásico y la palabra ‘final’ es larga, yo ni siquiera uso reloj de pulsera, pero eso sí, tengo y uso una agenda.
Estar -al menos- cuatro horas al día en clases, trabajar doce -no es ninguna broma, y tampoco es sobreexplotación-, comer dos veces al día, dormir seis horas en la cama -digo, igual las puedes reponer en el colectivo (sin babear al de junto,por favor)-, trasladarte -y no llegas y no llegas y el metro se quedó a mitad del túnel-, quehaceres domésticos -uno diario o “talacha” dominguera-, tiempo de TV -dos horas y eso sí no te duermes-, bañarte -quince minutos y de tibia a fría-… ¡quiero un Valium!…
Y por difícil de creer en tan “apretado” párrafo queda tiempo para reunirte con alguien, esperarle, o mirar la luna, que el viento refresque y oír los susurros de los árboles, asustarte con una sombra, oír a los pájaros urbanos… si hay interés.
Al parecer general les preocupa el tiempo, sienten que no tiene control del mismo y suelen sobreestimar que deben estar al 100% en todo momento, con toda persona y si, les preocupa lo que el tiempo se llevó, lo que tiene y lo que traerá, no es que le teman al futuro (porque de hecho, ‘largo plazo’ entra en su vocabulario), y tienen justificaciones a montón.
Y bien los entiendo, porque el año pasado estuve en ese estado -más que nunca- y entraré en una variante de tal estado: no me preocupa el tiempo porque soy yo la que se ocupa en él, la mayoría serán planes y de los hechos presumiré; no estaré al 100% siempre, porque nada ni nadie lo esará para mi; melancolías, recuerdos a mi, un caffé en la tarde y un mañana expectante, y, ¡al demonio! el “no tengo tiempo…”, “el tiempo que mereces…” y el “tiempo de calidad…” porque significa que no quieren dar espacio en ningún momento.
Y todo esto incluye a muchas personas, mis gatos, la universidad, la chamba y a usted, mi querido lector. Se lo dice esta desfasada, que aunque a veces llora, será feliz. Y ello no es un plan.