Archive for Mayo, 2007

La Luna

Miércoles, Mayo 30th, 2007

La Luna se puede tomar a cucharadas

o como una cápsula cada dos horas.

Es buena como hipnótico y sedante

y también alivia

a los que se han intoxicado de filosofía.

Un pedazo de luna en el bolsillo

es mejor amuleto que la pata de conejo:

sirve para encontrar a quien se ama,

para ser rico sin que lo sepa nadie

y para alejar a los médicos y las clínicas.

Se puede dar de postre a los niños

cuando no se han dormido,

y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos

ayudan a bien morir.

 

Pon una hoja tierna de la luna

debajo de tu almohada

y mirarás lo que quieras ver.

Lleva siempre un frasquito del aire de la luna

para cuando te ahogues,

y dale la llave de la luna

a los presos y a los desencantados.

Para los condenados a muerte

y para los condenados a vida

no hay mejor estimulante que la vida

en dosiss precisas y controladas.

El tiempo me hace crisis…

Miércoles, Mayo 30th, 2007

Todo tiene su tiempo.

Mi Démeter.

Hay más tiempo que vida.

Refrán popular.

Esto viene a colación de los encuentros, porque los cuentos bien puedo leerlos al ir en el metro o que alguien me diga sus ‘cuentos’. Y el “hace tiempo” o “erase que era…” es clásico y la palabra ‘final’ es larga, yo ni siquiera uso reloj de pulsera, pero eso sí, tengo y uso una agenda.

Estar -al menos- cuatro horas al día en clases, trabajar doce -no es ninguna broma, y tampoco es sobreexplotación-, comer dos veces al día, dormir seis horas en la cama -digo, igual las puedes reponer en el colectivo (sin babear al de junto,por favor)-, trasladarte -y no llegas y no llegas y el metro se quedó a mitad del túnel-, quehaceres domésticos -uno diario o “talacha” dominguera-, tiempo de TV -dos horas y eso sí no te duermes-, bañarte -quince minutos y de tibia a fría-… ¡quiero un Valium!…

Y por difícil de creer en tan “apretado” párrafo queda tiempo para reunirte con alguien, esperarle, o mirar la luna, que el viento refresque y oír los susurros de los árboles, asustarte con una sombra, oír a los pájaros urbanos… si hay interés.

Al parecer general les preocupa el tiempo, sienten que no tiene control del mismo y suelen sobreestimar que deben estar al 100% en todo momento, con toda persona y si, les preocupa lo que el tiempo se llevó, lo que tiene y lo que traerá, no es que le teman al futuro (porque de hecho, ‘largo plazo’ entra en su vocabulario), y tienen justificaciones a montón.

Y bien los entiendo, porque el año pasado estuve en ese estado -más que nunca- y entraré en una variante de tal estado: no me preocupa el tiempo porque soy yo la que se ocupa en él, la mayoría serán planes y de los hechos presumiré; no estaré al 100% siempre, porque nada ni nadie lo esará para mi; melancolías, recuerdos a mi, un caffé en la tarde y un mañana expectante, y, ¡al demonio! el “no tengo tiempo…”, “el tiempo que mereces…” y el “tiempo de calidad…” porque significa que no quieren dar espacio en ningún momento.

Y todo esto incluye a muchas personas, mis gatos, la universidad, la chamba y a usted, mi querido lector. Se lo dice esta desfasada, que aunque a veces llora, será feliz. Y ello no es un plan.

Y la lluvia llegó a mis ojos…

Martes, Mayo 29th, 2007

Sucedió algo por lo que puedo llorar y no, no fue porque me acabe mis cien gramos de pasitas con chocolate diarias, ni porque luzco tan bien que esta noche no volveré a casa, y tampoco porque Moni me invitó a su ¡baby shower!, ojala fuera algo de ello, pero como repito a cada rato -hasta ya alguien lo grabo para rebotarlo en mi cara-, yo y mi obsesión con los cambios, aunque sean ¿brutales? -no encontré una palabra más exacta-, y es algo tan íntimo, que está aquí latiendo aceleradamente- aún más que yo-, que lo comporto con usted, amable lector, lamento no decirle más, porque ni mis amigos lo sabrán.

¿lloró? ¿no lloró? ¿lloró? ¿no lloro? ¿lloro? ¿no lloro? ¿lloro? ¿no lloro? ¿lloro? ¿no lloro? ¿lloro? ¿no lloro?

Encuentros, reencuentros, desencuentros y cuentos

Martes, Mayo 29th, 2007

–Soundtrack: Bittersweet Simphony, The Verve–

Hace dos meses que mi viaje en la montaña rusa de las emociones ha tenido nuevas vertientes, sinuosidades, giros que no me hacen vomitar y en mi carrito no voy sola y está usualmente abastecido de chocolates, agua embotellada, papel higiénico, mi cobertor, los maullidos de mis gatas, un bolígrafo y un nuevo cuaderno (el famoso bestiario) y mis melaconlías no atiborran el espacio.

Y por ello y otras situaciones que valen la pena mencionar -porque son parte de mi (venga la egocentrica, ataca de nuevo)-, como el fallecimiento de Antonio, el tratamiento de papá, la menopausia de mamá, una mudanza, el no trabajar, estar ‘a un pelo’ de examenes finales y pretender presentar extraordinarios, la presión por terminar la carrera y la espontaneidad, me han llevado a estar junto -aunque sea una hora, por poco que parezca el tiempo, es también el interés mutuo lo que cuenta para reunirnos – a esas personas que siempre traen algo a mi, mayormente risas y buenos momentos y prefiero omitir que he llorado después de verles.

Verbigracias: un encuentro puede ser afortunado o poco agradable -hasta caer en lo nada agradable-, saber una noticia de alguien querido o llevar una funesta y nunca sabes que pasará; un reencuentro, es algo que anhelas, porque quieres ver ¡otra vez! a ese amigo tan querido y como todo cambia estar un rato junto, saber de su boca sus nuevas y las malas; un desencuentro, bien pues, es cuando quieres saber de alguien (o de algo) pero no precisamente verle y la fortuna hace que te topes con esa persona ¡justo en las escaleras!. Sería poco amable decir con quienes me ha pasado alguna de estas situaciones, mi cinismo me lleva a no decirles siquiera, pero espero no se ofenda si eso siento.

En cuanto a los cuentos, no hay mucho que presumir, me encanta oírlos y poco puedo criticarlos y sigo buscando más. Se aceptan sugerencias.

Así como en la tierra, aquí hay dudas…

Lunes, Mayo 28th, 2007

Alguien interrumpió la siesta de mis dragones, tembló y dijo “es que no sé, como voy a saber, si solo soy yo, de verdad que no sé y no sé si pueda, es más creo que no quiero saber…”, sus labios no mienten y los míos pintados ahora de rosa. ¿Cuál no era la pregunta?, qué lo repitan porque tengo varias respuestas.

No quiero decir que yo no tenga dudas, temores, resquemones, tormentos chinos -de esos que aparecen, por ejemplo cuando perfilo mis cejas (con esas méndigas pincitas…), también de los otros, como cuando yo y mi bocota hay estamos-, pesadillas, angustias, preocupaciones, ocupaciones y demás calamidades, en este momento existe dos cosas en las que no dejo de pensar: que sali sin las llaves de mi casa -y Deméter me va a empalar, antes de su charla motivacional de responsabilidades domésticas- y que tengo hambre -porque ya es mediodía y porque tengo los hábitos alimenticios de un hobbit (es hora del almuerzo)-, y también pienso en todo lo demás y en los demás- porque si, mi egocentrismo lo permite-, y ese es no es el problema: es que no hay problema… ¿o soy yo o todo mundo tiene dudas?, ¡¡por supuesto!! todos tenemos dudas.

Y debemos aceptarlas, incluso sentirlas y como esas dudas nos causan algo en las entrañas, enfrentarlas… y sé que no es nada sencilo (yo y mi bocota, otra vez), pero prefiero que me digan que hablo mucho que decir que no siento nada: porque a mi no me dolerá la cabeza cada vez que él se acerque a mi, porque no he dicho que no tengo nada ya que usualmente vomito lo que traigo adentro, y esta lista no sería interminable, tengo ese extraño pasatiempo de afrontar lo que llaman problemas y por eso mis dudas estan a mi alrededor y no me lastiman, solo ‘pican’ cuando no estoy sola. –Gracias mi señora de la tristeza.–

Lluvia cae sobre mi…

Martes, Mayo 22nd, 2007

Antes cumplirse catorce horas en este bendito día, llovió. Y poco puedo quejarme de la lluvia, me agrada brincar aun en los charcos -y humedecer los pantalones de los demás-, el penetrante olor a piso y tierra mojada que se levanta, ver como la mayoría corre para no empaparse -y a mi que solo me preocupa que no se arruinen mis cuadernos y que las gafas no se empañen tanto (deberían tener limpiaparabrisas automaticos…)-, pero algo es cierto: el agua exige sus caminos, por eso invade aquí y allá, por ejemplo, algunas gotas navegan por mis mejillas y usualmente caen en mis antebrazos, inundan mis uñas y eso no me molesta porque yo prefiero no correr y seguir sintiendola, y es mejor si puedo compartirla.

Los básicos de este día…

Viernes, Mayo 18th, 2007

Todo el negro sobre mi… hasta las panties.. menos los tenis, esos siguen siendo rojos, agujetas blancas, como para no llamar la atención. Y ¡qué! Además termine la semana con sólo trece pesos -¿cabalísticos?- en fin. E hice todas mis tareas domésticas, aún Deméter sigue molesta conmigo -bueno, en realidad, siempre estará en desacuerdo con el 90% de lo que hay en mi vida, no debería extrañarme, digo, es la naturaleza materna-, pero prometo llegar temprano a dormir -y morar en los sueños de alguien… (sin comentarios)-. En mi backpack faltan pañuelos desechables y comida. Si. Hoy es viernes. Y sigo sin saber exactamente que me depara el lunes (por más que planeó algo, usualmente ‘le cae caca al pastel’ -vomito-)