Dario, Yuan-ty, Van, Mario, Adán, Husko y Alucard,
entrañables seres a quienes puedo nombrar mis amigos.
Para ellos.
Para los amigos.
Amaneció. Sabía que era domingo y yo seguía entre ellos.
Para empezar, conocí a Cristian, un tipo muy buena onda que quería meterme un sustito con una visita al ‘Árbol del Ahorcado’, claro, pero omitió contarme la historia de la ‘niña’, eso y no cantó, pero que bueno estaba el tequila que compro.
Luego a casa de ya saben quien –ha, solo los que fuimos lo sabremos, en fin-. Aunque lejos, sí, me acostumbraría a la distancia (tan relativa que es para su servidora) para verle y estar un rato en ese sillón tan cómodo –y dónde se duerme bien, incluso si es de día-, eso y estar jugando con La Pirata, -digna y curiosa representante de esta afición felina-.
Van fumando. No me extraña ya. Han pasado casi seis años desde que los conozco. En mis deja-vús, rememoró esas tardes de juegos de rol, vientos, ‘cuernitos místicos’, y la comunidad del the. Y no soy la única. Seguramente esos recuerdos nos fortalecen, pero… ahí un momento donde también pueden entristecer, más bien, a cada quien, depende… pero, a mi me agrada tenerlos.
Tanto como a mis amigos.
Dario es el ‘indispensable’ en cuanto a comida y poner el ejemplo de tareas domesticas, es adorable porque siempre te escucha y tiene todo el carácter para ser feliz. Yuan-ty, usualmente piensa más de dos veces lo que dirá, más aun en los temas serios y cambiará de trabajo. Mario, serio, callado, como casi siempre, recuerdo que la Troy lo perreaba –ha, y eso que no les gusta, pero bueno…-, con la buena fortuna de que ya esta trabajando. Adán, la banda sigue con esos cambios que considera pertinentes, sigue esforzándose por sacar adelante el negocio, esta vez no cantó, y me hizo la pregunta “¿Para qué te cambias”?, -“para mi, estupida…”-. Van dormito dos horas seguidas, luego despierto, volvió a dormir en lapsos de 15 minutos hasta que todos arriba. Pero eso, todos con el PSP, jugando Dragon Ball Budokai. ¿Envidia? No, son hombres y con una plataforma para jugar, no es cuestión extraña, mas bien divertida si ves sus caras y gestos, lo malo es que si juegas con ellos y les ganas, no te la acabas –por eso, no pedí el PSP,-. Husko, en semejante estado pero igual de sarcástico y en onda. Todos entretenidos con 300, ‘la película que debes ver’, al unísono.
Pasan cosas que no piensas, ni prevés… Yo ayudando a hacer palomitas de maíz. ¿Apocalíptico? Mejor me rió. Como siempre aprendes algo nuevo. Lo bueno es que a mi no me brincaron.
Y La Pirata, por aquí y por allá, social, se dejo cargar una hora después de conocerla, juguetona, le gusta las cosquillas en el estomago, estando cerca de ella no pude dejar de pensar en las de casa.
Tampoco pude dejar de pensar en mis demás amigos. Me hubiera encantado que estuvieran todos los camaradas de este grupo social. En especial, áquel que no quiso hacernos sufrir, pero es inevitable extrañarle.
‘La promesa de un nuevo día’. Sí, vernos, leernos o llamarnos pronto. Estar juntos de nuevo. Ahora, ya saben que se les quiere chicos.