La irrelevancia de la sensibilida climática

marzo 21st, 2014

La siguiente imagen muestra lo irrelevante del debate negacionista sobre la sensibilidad climática:

bau_future_warming

La imagen muestra en azul la temperatura a lo largo de la historia de la civilización humana, y en rojo el calentamiento que cabe esperar con una transición lenta a fuentes de energía bajas en emisiones, indicando con flechas el calentamiento en el año 2100, según que la sensibilidad climática sea baja (1,5 ºC), intermedia (3ºC) o alta (4,5ºC). Por supuesto, el calentamiento no se detiene en el punto, sino que continúa más allá del año 2100.

Fuente:
http://www.skepticalscience.com/graphics.php?g=88
http://skepticalscience.com/climate-best-to-worst-case-scenarios.html

Se admiten preguntas

septiembre 19th, 2012

Últimamente tengo el blog bastante abandonado. Creo que ya he dicho casi todo lo que quería comentar por propia iniciativa sobre el cambio climático y los temas de actualidad me resultan algo repetitivos (ya son muchos años). De modo que, si alguien tiene interés en algún tema en concreto o tiene alguna pregunta o alguna duda relacionada con el actual cambio climático, y con el ánimo de mantener vivo el blog, estaré encantado de intentar contestarle, orientarle o darle algo de contexto.

Puedes dejar tu consulta en los comentarios de este post o bien escribirme a rosino.mail [en] gmail.com (debes sustituir [en] por la arroba).

La reducción de sueldo a los funcionarios supera el 20%

julio 14th, 2012

El déficit del sector público español cerró 2009  en el 11,4% del PIB, y a partir de ahí arrancaron los paquetes de medidas para reducirlo con el objetivo de que a finales de 2013 no superase el 3%.

Los empleados públicos están cargando con el grueso de estos recortes y acumulan ya una bajada de sueldos de más del en torno al 20%, que se ha producido en cuatro etapas:

En el primer paquete de medidas, el de mayo de 2010,  soportaron el grueso del recorte con una bajada de sueldos del 5%.

En los ajustes de diciembre de 2011, aumentaron su jornada laboral a 37,5 horas, que, si tenías 35 horas, equivale a una bajada de sueldo por unidad de tiempo trabajado del 6,7%.

Ejemplo: si cobras 10 euros la hora, en 35 horas ganas 350 euros; si ahora te pagan lo mismo (350 euros) pero son 37,5 horas, la hora te está saliendo a 9,33 € (350/37,5), es decir, equivale a una bajada de 0,67 por cada hora trabajada, que sobre los 10 € que cobrarbas antes supone una bajada del 6,7%).

En ese mismo ajuste de diciembre de 2011, se subieron también los tipos del IRPF (a todo el mundo, incluidos los funcionarios), sumándose en la mayoría de los casos un 2% o un 3%  (sueldos de 17.700 a 33.000 euros el 2% y sueldos de 33.000 a 53.400 euros el 3%):

 


Imagen: ABC.

 

Y en el paquete de medidas de julio de 2012 acaba de venir lo de “quitar la extra de navidad”, que ni es extra ni es nada, porque el sueldo anual puede dividirse en 12 o en 14 pagas (y los que lo tienen en 12 sufrifán la bajada igual). Este eufemismo de la extra que lo que significa es bajarles el sueldo un 7,14%.

Puesto que la extra sale de dividr el sueldo anual entre 14 pagas, una de esas pagas es 1/14 = 0,0714. Eso está en tanto por uno; pasándolo a tanto por ciento es 0,0714 x 100 = 7,14.

[Editado 16-07-12: teóricamente, esta última bajada de sueldo es únicamente para el año 2012, aunque carece de sentido económico reducir el déficit eliminando un gasto un año y volviendo a ponerlo al año siguiente, ya que al año siguiente recuperas el déficit que habías reducido]

De modo que, sumando las sucesivas medidas, la bajada de sueldo TOTAL acumulada ha sido del 21,3419,9%.

[Editado para corregir la suma: 100 - [100 x (1-0,05) x (1-(0,067+0,025)) x (1-0,0714)] = 19,9% ]

Lo cual viene a añadirse además a la constante pérdida de poder adquisitivo que vienen sufriendo los funcionarios desde 1981 (de en torno al 35%):


Gráficos: ciencia-explicada.com

 

Emisiones de España, UE y mundo, de gases de invernadero actualizadas a 2010

mayo 31st, 2012

Las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión Europea han repuntado algo en 2010, si bien por ahora continuamos cumpliendo el compromiso asumido en el Protocolo de Kioto (reducción del 8% respecto a niveles de 1990):

 


 EU 27

 

El motivo del repunte fue la recuperación económica que hubo en 2010 (en 2009 el PIB de la UE se redujo en torno al 4,2%, mientras que en 2010 aumentó en torno al 2%) y una mayor demanda de energía debido a un invierno más frío que el del año anterior.

Factores que mitigaron ese aumento fueron el aumento del 12,7% en el consumo total generado con renovables y una mayor cuota de gas natural (debido a la bajada de precio) en el consumo de combustibles fósiles (la combustión de gas natural emite menos carbono por unidad de energía generada que el petróleo o el carbón).

En 2011 los datos preliminares indican que las emisiones habrían descendido un 2%, volvendo a niveles similares a los de 2009.

En España sin embargo la (tardía) tendencia de descenso iniciada en 2008 ha continuado:

Recordemos que en el compromiso de reparto de cargas dentro de la UE, a España le correspondía un aumento de emisiones del 15% (esto es, nuestro compromiso era que en el periodo 2008-2012, la media estuviese en el gráfico de arriba por debajo del 115; ante el probable incumplimiento, no recuerdo qué Gobierno lo justificaba en que el crecimiento de los 90 fue mayor del que se proyectaba).

A nivel mundial, en 2009 también se produjo una caída de las emisiones, que ha repuntado en 2010, en este caso superando todas las emisiones anteriores:

Continuamos pues en la senda de un calentamiento, para el final del s XXI, de en torno a 3ºC sobre la media 1980-1999:


Fuentes:

¿Cual es la mejor postura para el parto? (científicamente)

mayo 9th, 2012

[Este post se sale de la temática habitual de este foro]

En general la experiencia del parto es mejor en posturas verticales (tipo cuclillas) que tumbada, puesto que la gravedad ayuda y se reduce la presión en las paredes vaginales, y por eso instituciones como la Organización Mundial de la Salud o el Ministerio de Sanidad dicen que debe permitirse que la mujer elija la postura que le resulte más cómoda e incluso recomendar las posturas verticales. Sin embargo, debido a que la postura tumbada facilita al médico acceder a la zona perineal y a que la experiencia del parto en posturas verticales depende en buena medida de la experiencia que tenga el médico con esas posturas, en muchos hospitales no siguen esas recomendaciones, obligando a dar a luz tumbada, lo cual suele generar cierta frustración en la madre. Para modular el nivel de frustración, conviene sin embargo saber cuánto de mejor son las posturas verticales con respecto a las tumbadas. Lo cierto es que las posturas verticales se recomiendan porque las diferencias halladas son “a mejor”, pero el motivo de que esta práctica no se imponga de una manera más contundente es precisamente que las diferencias no son abrumadoras.

El estudio más completo y exhaustivo sobre este tema analizó 20 estudios diferentes que analizan más de 6.000 partos. Se estudia la segunda fase del parto, la de nacimiento o expulsión, en partos sin anestesia epidural, y se comparan partos en posición tumbada vs. partos en otras posiciones: tres verticales (cuclillas con cojín, taburete o silla) y una lateral. Está publicado en la Base de Datos Cochrane de Revisiones Sistemáticas, una publicación médica que está entre las 10 mejores del mundo (según el Journal Citations Report). Resumo sus conclusiones:

Sintiendo la franqueza, la única diferencia de entidad es el dolor, pero al menos la diferencia no es demasiado grande: en el 87% de los casos no hay diferencia entre parir de pie y tumbada, según el único de los estudios revisados que analizaba este tema, y que incluía más de 600 partos2. Cuando las mujeres dan a luz tumbadas, reportan un dolor grande (severe pain) en un 48,85% de los casos. En el caso de las otras posiciones se reduce a un 35,80%. Esto supone que se produce una mejora únicamente en el 13% de los casos (que es la diferencia entre ambos porcentajes). En otras palabras: en el 87% de los casos no hay diferencia entre dar a luz tumbada o de pie (al menos medida como probabilidad de sobrepasar el umbral “severo”). Como evidencia indirecta del dolor, otro factor relevante es que no se aprecia ninguna diferencia en el uso de analgesia o anestesia entre unas posturas y otras (siete estudios).

Esa es realmente la única diferencia que afecta a un porcentaje significativo. Las demás diferencias tienen un impacto más pequeño:

En primer lugar, tenemos las episiotomías (12 estudios), que se reducen ligeramente al dar a luz de pie: de un 39,42% pasan a un 32,79% (mejora en un 6,63% de los casos). Sin embargo, este beneficio se ve reducido porque en las posturas verticales también aumentan los desgarros perineales de segundo grado (en los que se empieza a dar puntos, de modo que el resultado es similar a una episiotomía), que pasan de un 13,78% a un 16,22% (empeora en un 2,44% de los casos). Compensando la reducción de episiotomías (6,63%) con el aumento de desgarros perineales de 2º grado (2,44%), tenemos que esta mejora se produce en tan sólo un 4,19% de los casos. Es decir: en el 96% de los casos no hay diferencia en cuanto a episiotomías entre dar a luz de pie o tumbada.

Y las demás diferencias, además de pequeñas, son relativamente menos importantes:

En los partos verticales se reducen los casos con patrones cardiacos anómalos en el feto, que pasan de un 4,23% a un 1,17% (es decir, en un 3% de los casos mejora, pero en el 97% de los casos permanece igual). Sin embargo, no se aprecia ninguna diferencia en cuanto a complicaciones en el parto (es decir, la existencia de patrones cardiacos anómalos en ese 3% no se traduce en ningún problema en el parto ni en el bebé).

En los partos verticales, debido a la gravedad, aumentan también los casos en que la pérdida de sangre supera el medio litro (que pasa del 3,97% al 6,46% de los casos, es decir, empeora en un 2% de los casos). Sin embargo, no se aprecia ninguna diferencia en cuanto a necesidad de transfusiones (es decir, esta mayor pérdida de sangre en posturas verticales no se traduce en más necesidad de transfusiones).

Y eso sería todo. Si incluimos unos pocos estudios de calidad más pobre (para tener más casos (35 estudios en total) e intentar hilar más fino, aunque con menos garantías), puede encontrarse una ligerísima mejora en la necesidad de asistencia al parto (en el 0,03% de los casos: pasa de un 1,05% a un 1,02% de los casos, es decir, en el 99,97% de los casos no hay diferencia) y una reducción en la duración del parto de unos 4 minutos (para comparación, la postura vertical en la fase de dilatación, reduce la duración en 1 hora). Si excluimos los estudios pobres, con los estudios buenos estos resultados no alcanzan significancia estadística (son indistinguibles de la variabilidad natural).

Para concluir, no existe diferencia alguna en demanda de analgesia y anestesia, cesáreas, necesidad de transfusiones, desgarros de 3er o 4º grado, traumas en el bebé, internaciones en la UCI neonatal, etc.

En resumen: las posturas verticales tienden a ser menos dolorosas, si bien la diferencia tampoco parece espectacular. También hay una ligera reducción en episiotomías (4% de los casos). Las demás diferencias son de escasa incidencia y entidad. En todo caso, dado que las diferencias son esencialmente ventajosas en las posturas verticales, debe reivindicarse que la mujer pueda elegir la postura, pues es exigible que el médico se adapte a lo que más conviene al paciente.


Fuente:

Lavender T y Mlay R. Position in the second stage of labour for women without epidural anaesthesia: RHL commentary (last revised: 15 December 2006). The WHO Reproductive Health Library; Geneva: World Health Organization.

 2. Bhardwaj N., Kukade J.A., Patil S. y Bhardwaj S. Randomised controlled trial on modified squatting position of birthing. International Journal of Gynaecology and Obstetrics 1994;46:118

Escépticos en el Pub: CO2 y eficiencia fotosintética

abril 22nd, 2012

Otro de los comentarios que se quedó sin contestar de la segunda intervención tras mi charla en Escépticos en el Pub fue este:

la eficiencia fotosintética de las plantas, la mayor captura de co2 por parte de las plantas, aumenta al aumentar la concentración co2. Yo no sé por ejemplo si los modelos tendrán en cuenta eso.

Esto es lo que, técnicamente, se conoce como el efecto fertilizante del CO2. Pero la realidad es que no sólo de CO2 viven las plantas. Aunque el aumento de CO2 inicialmente estimula el crecimiento, este argumento ignora que hay otros factores restrictivos del crecimiento asociados a un aumento del CO2 que pueden tener un impacto mayor. Una vez el árbol tiene en esencia tanto CO2 como puede utilizar, otras condiciones como la disponibilidad de nitrógeno en la tierra, de fósforo, agua o micronutrientes, se convertirán en un factor restrictivo. Además, cuanto más tiempo permanezcan abiertos sus poros (para intentar absorber el CO2 adicional), más vulnerable será el árbol a la pérdida de agua por evaporación. Los estudios de Pacala, los del FACE (“Free Air CO2 Enrichment”), los del bosque de Duke y otros estudios en Panamá y Malasia han venido a confirmar lo efímero del efecto fertilizante del CO2 (el crecimiento inicial enseguida se estabiliza y muestra un gráfico en forma de meseta).

A pesar de las incertidumbres, es fácil saber que cualquier hipotética respuesta fertilizante del CO2 difícilmente compensaría una fracción significante de los aumentos pronosticados de concentración de CO2 para el próximo siglo. Por un lado, es difícil creer que ese efecto fertilizante del CO2 pueda llegar siquiera a compensar la deforestación para la agricultura y la urbanización. Además, actualmente, están retenidos en las raíces y bajo suelo carbónico unas 600.000 millones de toneladas de carbono. Sin embargo, los escenarios de emisiones de combustibles fósiles para el s. XXI oscilan entre 600.000 millones de toneladas en el mejor de los casos y 2,5 billones de toneladas en el peor. Compensar esas emisiones requeriría duplicar o triplicar la vegetación actual, algo que no creo que nadie haya planteado jamás seriamente que pueda suceder como efecto de un aumento del CO2.

Me limito a dejar algunas referencias relevantes:

De hecho, a escala geológica, las plantas han contribuido a mantener los niveles de CO2 elevados:

Y en cuanto a los ejercicios de modelización completa de la vegetación, los estudios indican que el único efecto relevante sobre las temperaturas podría venir de la modificación del albedo debido a su redistribución, si bien todo indica que el efecto sería pequeño y en todo caso sería de signo contrario al apuntado: incluir los cambios en la vegetación genera un mayor calentamiento:

De hecho, incluir la vegetación es una de las causas por las que varios estudios han apuntado que la sensibilidad del clima a largo plazo (añadiendo feedbacks lentos como la redistribución de la vegetación) será probablemente mayor de lo que indican los modelos del IPCC:


 

Los demás argumentos de esta intervención creo que quedaron ya contestados:

Mencionó el ciclo del carbonato-silicato, que en escalas geológicas reduce la concentración de CO2. Pero, como comenté en la charla, lo que nos importa a nosotros es precisametne la escala humana (siglos y milenios), donde este factor no juega. Que dentro de millones de años el CO2 pueda volver a sus niveles preindustriales no elimina ni suaviza los impactos del cambio climático que mencionamos en la charla.

Mencionó que en el Carbonífero las concentraciones de CO2 llegaban a 10.000 o 12.000 ppm mientras que ahora estamos hablando de 390 ppm. Aunque retrocediendo tanto en el tiempo las incertidumbres aumentan mucho, en realidad los niveles de CO2 durante el Carbonífero se estiman de unas 800 ppm. Los niveles más altos de CO2 se estima que tuvieron lugar en el Cámbrico, estimándose que podrían estar en 4.500 ppm. Lo primero es que de aquella (hace 400-500 millones de años) el Sol era una estrella joven que calentaba mucho menos, y el fuerte efecto invernadero era el que contribuía a mantener una temperatura elevada. Y lo segundo es que en aquellas épocas no existíamos ninguna de las especies que poblamos actualmente el planeta. Y como no existíamos, tampoco teníamos una civilización superpoblada adaptada a un concreto clima y con gran parte de su riqueza invertida en bienes inmuebles. En general, lo que comentamos en la charla para dar perspectiva paleoclimática es que en la actualidad no disponemos del mecanismo de adaptación por excelencia a los cambios climáticos: la migración. El ser humano por las fronteras, la superpoblación y la riqueza invertida en activos inmuebles, y el resto de seres vivos por la fragmentación de sus hábitats.

Mencionó también que la meteorología se basa en ecuaciones no lineales que hay que aproximar y que es caótica. Esto me sorprendió mucho, porque creo que en la charla se explicó esto con bastante detalle (básicamente, ese problema de la metorología no es aplicable a la climatología). Quien tenga interés, lo tiene en el vídeo a partir del minuto 07:13.

También mencionó que existen consecuencias buenas, lo cual ya había mencionado también expresamente en la charla, igual que el que todas las evaluaciones de impactos concluyen que las negativas superan con creces a las positivas (y basta con comparar las negativas y positivas que mencionamos en la charla).

Al hablar del catastrofismo, mencionó que se está vendiendo que vamos a morir todos. Lo cual creo que no es cierto y, por supuesto, en la charla al ver los impactos no dijimos nada ni remotamente parecido. Esto es la falacia de la falsa dicotomía, en la que o bien morimos todos, o bien no hay por qué preocuparse. Como si no existiera un término medio. En la II Guerra Mundial tampoco murimos todos, y seguimos considerando que era algo que debíamos haber evitado. Como curiosidad, la Organización Mundial de la Salud estima que el cambio climático está causando ya en la actualidad en torno a 150.000 muertes al año. Y más en general, sobre el catastrofismo, como comenté en la charla, se da en los medios de comunicación. Pero soy mucho más tolerante con alguien que simplemente exagera una realidad (pero al menos pilla la historia bien: está teniendo lugar un cambio climático, está causado por el hombre y sus efectos serán perjudiciales), que con alguien que se dedica a tergiversar la ciencia, a negar la realidad, y a manipular los datos para que parezca que dicen lo contrario de lo que dicen, como sucede con el negacionismo del cambio climático.

Y por último, mencionó de pasada el argumento por autoridad al decir que entre sus profesores (Físicas) algunos “están a favor, otros dicen que no” y “cada uno tiene sus explicaciones“. Si lo que queremos es confiar en la autoridad, hay varios escalones por encima de un profesor de universidad (en la charla ya vimos dos argumentos falaces planteados por un catedrático de Geografía). El primer escalón, básico, es acudir a las revistas científicas (peer review) y ver lo que dicen. Entonces verás que lo que dicen unos de esos profesores está respaldado por la investigación y por los especialistas en cada una de las materias afectadas, y lo que dicen los otros no tiene ningún respaldo. Otro de esos escalones son las evaluaciones de instituciones científicas y asocaciones de profesionales, que vienen refrendando masivamente el consenso científico sobre el tema. Así que, cuando dice que él cree que “hay que leer todo, hay que tener en cuenta todo“, lo que yo debo decir es que en este tema no me parece que el lado escéptico esté proponiendo ningún debate real. Lo único que veo es cómo se repiten una y otra vez los mismos pseudo-argumentos que han sido ya refutados una y mil veces en Internet.

Escépticos en el Pub: el Sol como motor del clima

abril 22nd, 2012

Como comentaba antes, ayer estuvimos en el Escépticos en el Pub de Madrid viendo las evidencias en que se apoya la conclusión de que está teniendo lugar un cambio climático antropogénico. La segunda intervención del público fue muy extensa y me dejé varias de las cosas que se comentaron en el tintero. La más importante creo que fue esta (destaco en negrita):

“también sé que hasta hace poco [los modelos climáticos] no tienen en cuenta ni la variabilidad solar ni los rayos cósmicos, [...] creo que no tener en cuenta el motor del clima, a la hora de hacer predicciones por mucho [...] que tengamos más co2 o más metano o más vapor de agua, [...] me parece una salvajada. O sea, creo que el sol es muy importante y hay que tenerle en cuenta.”

 

1. DESTAPANDO LA FALACIA

La estructura lógica sería más o menos así:

Premisa 1: las proyecciones no incluyen la variabilidad solar ni los rayos cósmicos.
Premisa 2: la variabilidad solar y los rayos cósmicos son el motor del clima. El sol es muy importante.
Conclusión: las proyecciones no son fiables.

La primera premisa es cierta. El problema está en la segunda premisa, que es totalmente ambigua: ¿qué significa eso de que la variabilidad solar y los rayos cósmicos son “el motor del clima“? ¿en qué consiste lo de ser “muy importante“? Y, lógicamente, como no se concreta en qué consiste esa relevancia, tampoco se especifica el mecanismo por el que “tenerle en cuenta” pudiese cambiar las proyecciones. Creo que la responsabilidad de concretar y formular bien un argumento completo que se base en evidencias reales recae en quien afirma, así que la pelota continuaría en el tejado del escéptico, pero vamos a hacer un ejercicio de interpretación:

Un amigo, que es Físico del clima, interpretó que se refiere a que el Sol es la fuente de toda la energía del sistema climático. Con esta interpretación, la premisa 2 es cierta (de hecho eso mismo lo explicamos en la charla) pero irrelevante. Un dato interesante es que, por mucho que el Sol sea el origen, recibimos más radiación del efecto invernadero que directamente del Sol, concretamente casi el doble1. Pero el verdadero problema no es ese, sino que el Sol puede ser el origen, pero si la actividad solar es estable, entonces no puede explicar ningún cambio en el clima. Al hablar de un cambio climático lo relevante es la variación en los factores que afectan al flujo de entrada y de salida de esa energía. Por poner un símil imperfecto, es como decir que si abres todas las ventanas de tu casa en invierno no sabes si va a hacer más frío porque no estás teniendo en cuenta tu calefacción, que es el motor del calor que hace en tu casa en invierno.

El argumento expuesto realmente no afirma nada sobre cuánto varía el Sol a escala de siglos ni de cómo afecta al clima, pero forzando la interpretación para intentar que sea razonable, vamos a entender que afirma algo como que la influencia climática de la variabilidad solar a escala de siglos es de una magnitud comparable a la que se espera del aumento del efecto invernadero. En este caso la premisa sería relevante, pero falsa. De nuevo, creo que en un debate real, cuando alguien hace una afirmación, debe aportar las evidencias que la respalden, pero en el supuesto debate con los escépticos parece que la cosa funciona al revés: ellos lanzan sus especulaciones y hay que presumirlas ciertas mientras los demás no demostremos lo contrario. En definitiva, se produce sistemáticamente la falacia de eludir la carga de la prueba (yo no tengo que demostrar mi afirmación: tú debes demostrar que es falsa):

Consiste en asumir que algo es verdad o mentira mediante el simple hecho de no aportar razones que fundamenten la conclusión (silencio), en negarse o en pretender que las aporte el oponente.

Concretamente se utiliza mucho el argumento de la ignorancia para eludir la carga de la prueba. Una postura muy cómoda que perpetúa este escepticismo mal entendido (es muy fácil cuestionar a los expertos; basta con tener mucha imaginación).

Creo que a un argumento como ese, simplemente habría que responder:

Demuéstrame que la influencia de la variabilidad solar a escala de siglos es tan relevante como dices.

Pero he decidido dejarme engañar por la falacia y dedicar una mañana entera y buena parte de la tarde a buscar yo las evidencias que nos permitan comprobar si esa afirmación es cierta (esas que debería haber buscado mi “oponente”).

2. ACTIVIDAD SOLAR

Como explicábamos en la charla, el CO2 (que regula la salida de la energía2) se ha convertido ya, con mucha diferencia, en el factor dominante en el calentamiento global, por mucho que les pese a los adoradores del Sol, que prefieren inventarse una influencia solar imaginaria.

Gracias a un registro continuo de manchas solares podemos reconstruir la actividad solar desde el año 16003:

Si te molestas en echar las cuentas o en mirar las cuentas que han hecho los físicos solares, verás que el forzamiento climático del sol desde un pronunciado mínimo como el de Maunder hasta la actualidad se estima en un orden de magnitud de tan sólo unos 0,1 W/m2, mientras que el forzamiento actual del aumento de CO2 es ya de 1,8 W/m2 (ascendiendo a 2,8 W/m2 si sumamos los demás gases de invernadero) y subiendo.

De modo que un futuro hipotético mínimo solar como el de Maunder (que duró unos 70 años) tendría un efecto insignificante debido al enorme efecto que tiene ya (y que tendrá) el aumento de los gases de efecto invernadero, tal y como mostraba este estudio4:

Las líneas continuas roja y fucsia muestran la proyección de temperaturas para el siglo XXI en dos diferentes escenarios de emisiones, considerando que el sol se mantiene en su nivel actual de actividad solar. Las líneas punteadas muestran cómo cambiaría la proyección si se repitiera un gran mínimo solar como el de Maunder. Hay dos líneas punteadas porque utilizan dos reconstrucciones de la irradiancia desde el mínimo de Maunder: una con menor variabilidad (basada en proxies, concretamente en la cantidad de berilio en los núcleos de hielo) y otra con mayor variabilidad (basada en modelizar el flujo magnético solar).

En resumen: las evidencias indican todo lo contrario de lo afirmado; indican que, en las escalas temporales de las que estamos hablando (siglos), la variación solar no es muy importante. Al menos no lo es comparada con el importante aumento del efecto invernadero:

Quien te diga lo contrario está inventándose un mundo en frontal contradicción con lo que nos muestra la realidad.

A la postre, al proyectar hacia el futuro, el problema es que no podemos predecir estos pequeños cambios en la actividad solar, pero como son muy pequeños comparados con el enorme forzamiento de los gases de efecto invernadero, podemos modelizar simplemente el ciclo de 11 años, es decir, asumir que la constante solar permanece, pues eso, constante, en aplicación del principio ceteris paribus. Así que dudo mucho que el IPCC haya metido ninguna novedad en este sentido en las proyecciones del informe que publicará el año que viene.

3. RAYOS CÓSMICOS

Eso sobre la actividad solar. En cuanto a los rayos cósmicos la cosa se pone mucho peor, porque las evidencias indican que de haber alguna influencia, es absolutamente insignificante. La idea feliz es inventarnos que los rayos cósmicos producen núcelos de condensación en la atmósfera que aumentan la nubosidad baja, lo cual aumenta el albedo (reduce la radiación solar entrante) y enfría. De modo que muchos rayos cósmicos enfriarían, y pocos calientarían. Toda una cadena causa a efecto que habría que comprobar paso a paso, cosa que por supuesto no les gusta a los escépticos. Así que el mito nace cuando alguien simplemente comprueba que en laboratorio los rayos cósmicos pueden inducir la creación de pequeños núcleos de condensación, y con eso se cree que ya ha demostrado que los rayos cósmicos mandan en el clima.

La capacidad de esa ionización para formar núcleos de condensación de vapor de agua suficientemente grandes (en la atmósfera) no se ha podido demostrar. Incluso aunque se formaran núcleos suficientemente grandes, cuesta creer que llegaran a tener un efecto tan grande en la cantidad de nubes de nuestra atmósfera, que está ya bien saturada de núcleos de condensación incluso en el aire limpio de los océanos. Algunos estudios mostraron, por ejemplo, que la gran ionización derivada del accidente de Chernóbil no produjo ningún aumento de la nubosidad, y que, a pesar de que la radiación cósmica varía mucho más en altas latitudes (por el campo magnético), no se observa que haya más variación de la cubierta nubosa en las regiones polares. De hecho, todas las evidencias empíricas apuntan en esta misma dirección.

Es más, incluso aunque consiguiese variar la cubierta nubosa, el impacto de esta variación en la temperatura no sería tan sencillo, puesto que, además de la altura, depende también de otros factores de la formación nubosa que no se han considerado, como por ejemplo de la densidad óptica de las nubes. De hecho en el flujo de balance radiativo relacionado con la nubosidad lo que vemos es una clara estabilidad:

La otra evidencia que se aportó a favor de la hipótesis de los rayos cósmicos fue una correlación meramente estadística (que no implica causación) que se rompía desde 19915 (convenientemente ocultado por los autores):

Cubierta nubosa baja (azul) y rayos cósmicos (rojo). (Laut 2003)

Y en la que incluso la correlación anterior está cuestionada por problemas con los satélites6.

Además, todos los parámetros solares varían acoplados en fase con el ciclo solar, de modo que al hacer esta mera correlación estadística, lo mismo te daría hablar de rayos cósmicos que de TSI. Y por eso precisamente surge el problema principal que ya mencioné en la charla: que desde los 70 las temperaturas suben mientras que la radiación cósmica, al igual que la actividad solar, no muestra ninguna tendencia7:

Por otro lado, cuesta creer, a la vista de este gráfico, que la pequeña tendencia detectada desde 1958 pudiera tener tanta influencia en las temperaturas, y sin embargo la enorme variación de rayos cósmicos que se produce dentro del ciclo solar de 11 años (de hasta el 25%) no tenga efecto alguno.

Y por último, resulta muy extraño que las temperaturas nocturnas suban más que las diurnas, si la explicación es el albedo (de noche, como no hay sol, no hay mucho albedo, precisamente).

Todo esto, por supuesto, no ha impedido a Svensmark hacer una afrimación tan carente de fundamento (no en sus publicaciones, obviamente, sino de cara a la prensa) como que su equipo “ha descubierto que los relativamente pocos rayos cósmicos que alcanzan el nivel del mar juegan un importante papel en la meteorología diaria. Ayudan a formar nubes bajas, que regulan en gran parte la temperatura en la superficie de la Tierra”. Y parece que hay quien está deseando creérselo, aunque sus publicaciones científicas no digan tal cosa y a pesar de todas las evidencias que indican lo contrario.

Por las mismas razones que antes, dudo mucho que el IPCC haya metido nada sobre rayos cósmicos en las proyecciones de su informe del año que viene: no podemos predecir la variación de rayos cósmicos, y su efecto es mucho más insignificante que el de la actividad solar.

Pero el verdadero resumen, en mi opinión, es el que comentaba al principio: que si alguien quiere proponer un debate real, debe elaborar argumentos reales. Que sean relevantes (decir que el sol es el origen de la energía es irrelevante para valorar cambios) y que se apoyen en evidencias reales (especular sobre la variabilidad solar sin apoyarse en evidencias es como aportar simplemente imaginación). Las evidencias del cambio climático las expusimos en la charla. Quien pretenda cuestionarlas debe aprender a hacer el trabajo de apoyarse en evidencias, en lugar de especular y esperar a que los demás le hagamos el oneroso trabajo de recopilar las evidencias.


  1. Kiehl, J. T. y Trenberth, K. E. (1997). Earth’s Annual Global Mean Energy Budget. Bulletin of the American Meteorological Association 78: 197-208.
  2. Lacis, Schmidt, Rind y Ruedy (2010). Atmospheric CO2: Principal Control Knob Governing Earth’s Temperature. Science 15 October 2010: Vol. 330 no. 6002 pp. 356-359 DOI: 10.1126/science.1190653
  3. Lean, J. (2000), Evolution of the Sun’s Spectral Irradiance Since the Maunder Minimum, Geophys. Res. Lett., 27(16), 2425–2428, doi:10.1029/2000GL000043
  4. Feulner, G., y S. Rahmstorf (2010), On the effect of a new grand minimum of solar activity on the future climate on Earth, Geophys. Res. Lett., 37, L05707, doi:10.1029/2010GL042710
  5. Laut 2003. Solar activity and terrestrial climate: an analysis of some purported correlations. Journal of Atmospheric and Solar-Terrestrial Physics 65 (2003) 801-812
  6. Evan, A. T., A. K. Heidinger, y D. J. Vimont (2007), Arguments against a physical long-term trend in global ISCCP cloud amounts, Geophys. Res. Lett., 34, L04701, doi:10.1029/2006GL028083.
  7. Rahmstorf, S., et al. (2004), Cosmic rays, carbon dioxide, and climate, Eos Trans. AGU, 85(4), 38, doi:10.1029/2004EO040002.

 

Escépticos en el Pub: rectificando un error en la correlación gases de invernadero-sulfatos

abril 15th, 2012

Ayer di mi charla sobre cambio climático en los Escépticos en el Pub de Madrid. En general creo que fue bien y gustó, pero hubo un par de intervenciones ”escépticas” a las que creo que no respondí adecuadamente. Intentaré hacerlo en un par de posts posteriores.

En este post sólo quería rectificar un error en una de mis contestaciones que me hizo notar Robert Moncho después de la charla: alguien detectó en este gráfico una posible correlación inversa entre el forzamiento positivo de los gases de invernadero (en azul) y el forzamiento negativo vía albedo de las partículas sulfatadas (en violeta):

El asistente preguntaba si esa tendencia de los sulfatos era de origen antropogéncio y estaba relacionada con la quema de combustibles fósiles, de modo que por eso guardaba una correlación con los gases de invernadero. Y, efectivamente, acertó.

Como ya no teníamos ese gráfico delante, creí recordar que el gráfico incluía en una misma línea los aerosloes volcánicos y antropogénicos, y que se trataba de distinguir si en la evolución de esa línea influía más la fuente antropogénica o la volcánica. Yo comenté que en la segunda mitad del s. XX habían tenido lugar tres erupciones volcánicas importantes y que la tendencia negativa se debía a eso, porque las emisiones antropogénicas de aerosoles sulfatados se habían estabilizado e incluso reducido desde los 80 gracias a las leyes de aire limpio.

Esa respuesta es errónea. En primer lugar, porque en el gráfico ambas cosas se reflejan por separado (la actividad volcánica está en color verde, de modo que la línea de color violeta se refiere únicamente a los sulfatos antropogéncios). Efectivamente, esa tendencia de descenso en el forzamiento de los sulfatos que muestra la línea de color violeta, refleja un aumento de partículas sulfatadas procedente (al igual que los gases de invernadero) de la quema de combustibles fósiles, de modo que es lógico esperar una correlación inversa entre ambos.

Esa correlación se suaviza a partir de principios de los 80 (donde la tendencia de descenso decelera o se estabiliza ligeramente), cuando entran en vigor las leyes de aire limpio, con las que se siguen quemando combustibles que emiten gases de invernadero, pero son combustibles a los que se les ha eliminado el azufre y ya no emiten estas partículas sulfatadas.

La correlación, sin embargo, no se elimina por completo porque hay países (China e India) que queman una buena cantidad de combustibles fósiles pero que no han implementado este tipo de leyes, de modo que lo que refleja el gráfico es que los gases de invernadero aumentan más que las partículas sulfatadas gracias a los países que han implementado este tipo de leyes (si bien se siguen emitiendo). Dado que la emisión de estas partículas produce problemas de salud y precipitan como lluvia ácida (como ácido sulfúrico), es posible que países como China e India acaben implementando estas mismas leyes de aire limpio y el forzamiento negativo de los aerosoles se reduzca aún más, dejando más peso a los gases de invernadero, dado que, al contrario de lo que sucede con el CO2, la precipitación va eliminando estas partículas de la atmósfera.

En la presentación también vimos cómo esa mayor emisión de partículas sulfatadas a mediados de siglo previa a la implementación de leyes de aire limpio (la caída de la línea violeta que se produce fundamentalmente entre los años 40 y los años 70), se reflejaba en las temperaturas globales como una estabilidad o incluso ligera tendencia de enfriamiento en esos años:

En resumen, inicialmente la quema de combustibles fósiles producía tanto un calentamiento (vía emisión de gases de invernadero) como un enfriamiento (vía emisión de partículas sulfatadas (dióxido de azufre)). Hay dos factores que han contribuido a que los gases de invernadero hayan ganado más peso:

1) Mientras que el CO2 permanece en la atmósfera durante siglos, la lluvia va eliminando estas partículas vía precipitación.

2) Debido a los problemas de salud y lluvia ácida asociados a las partículas sulfatadas, se ha tendido a eliminar este tipo de emisiones de la quema de combustibles, de modo que desde hace unas décads los gases de efecto invernadero aumentan más que las partículas sulfatadas.

Que el efecto de los gases de invernader se iba a imponer al efecto de los aerosoles es algo que ya se anticipaba en la mayoría de los estudios científicos de los 70, a pesar de que lo que se observaba era precisamente esa ligera tendencia de enfriamiento.

Habilidades de lectura de los negacionistas

marzo 30th, 2012

Del blog más visitado del mundo sobre el calentamiento global (o eso reza su cabecera) y con varios premios en la cateogría de blogs de ciencia (de esos premios en los que puede votar cualquiera):

Hablan de un estudio publicado en la revista Geophysical Research letters que, según cuenta este blog negacionista, encuentra un feedback negativo en el sistema climático (es decir, que enfría) debido a que la pérdia de hielo aumenta la cantidad de nubes en el Ártico.

Ahora lo que realmente dice ese estudio1:

En definitiva. justamente todo lo contrario (añado negrita y subrayado):

Los coeficientes negativos del feedback sugieren un feedback positivo entre el hielo marino y la cubierta de nubes; es decir, la menor concentración de hielo marino (o más zonas con agua abierta) favorece una mayor cubierta nubosa [...]; la mayor cubierta nubosa, a su vez, tiende a atrapar (emitir) más radiación de onda larga y, por tanto, a calentar la superficie, resultando en una mayor reducción del hielo mario.

Antes de intentar dar lecciones a los climatólogos, el movimiento negacionista quizá debería lograr alguna mejora en su comprensión lectora.

 Vía: Short answers to Stupid Questions (The Way Things Break)


  1. Liu, Y., J. R. Key, Z. Liu, X. Wang, and S. J. Vavrus (2012), A cloudier Arctic expected with diminishing sea ice, Geophys. Res. Lett., 39, L05705, doi:10.1029/2012GL051251

El acoso negacionista a los científicos

marzo 28th, 2012

Algunos extractos de un artículo interesante publicado el pasado mes en Physics Today:

Los científicos del clima no se dejan intimidar por los implacables negacionistas del cambio climático

Recibir un e-mail con una frase como “Deberías dimitir, y si no lo haces, trabajaré para ver cómo te despiden” o “sé a qué colegio van tus hijos” sería suficientemente inquietante. Pero “palidecen comparados con lo que otros científicos del clima están recibiendo,” dice  Raymond Orbach, Director del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin, a quien iba dirigida la primera de estas amenazas.

Ahora los científicos del clima [...] han empezado a contraatacar.  “Creo que la comunidad está encontrando una voz,” dice Ben Santer, del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, gran parte de cuyo trabajo se ha centrado en identificar la influencia humana en el clima global, y que una vez atendió una llamada nocturna a su puerta para encontrar una rata muerta a sus pies.

[...]

El acoso a los científicos del clima por los negacionistas del cambio climático se remonta al menos hasta 1995, tras la publicación del Segundo Informe de Evaluación del IPCC. Santer era el coordinador del capítulo 8, que atendía a las causas del cambio climático. “La simple frase ‘El balance de la evidencia sugiere una influencia humana discernible en el clima global’ cambió mi vida,” dice. “Fui el tipo que se asoció con esta frase. Aquellos a los que no les gustó esa conclusión hicieron todo lo posible para socavar no sólo la conclusión, sino también para socavar mi reputación científica.”

Los intereses en los combustibles fósiles, cuenta Gavin Schmidt, un investigador climático de la NASA, “han adoptado la estrategia de disparar al mensajero. [...] Mientras tanto, el Competitive Enterprise Institute, un prominente opositor a limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, está demandando a la NASA para que facilite los correos electrónicos personales de Schmidt.

Kevin Trenberth, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR),  nos cuenta que ha visto a científicos jóvenes recibir una oleada de e-mails desagradables cuando publican sobre el cambio climático. [...]

 

Puedes continuar leyendo el artículo original (en inglés):

Climate scientists not cowed by relentless climate change deniers (por Toni Feder en Phisics Today)