Exageraciones sobre Fukushima

1) Vía JapanProbe descubro que, a pesar de que en los últimos días no ha habido muchas novedades sobre el incidente nuclear de Fukushima, la prensa siempre se las apaña para inventar nuevas y alarmantes historias. Hace unos días, la BBC, la Associated Press y otras agencias de noticias publicaron titulares indicando que el Primer Ministro japonés había anunciado que el país estaba en estado de “ALERTA MÁXIMA” por la situación nucelar. Las verdaderas palabras de Kan (最大限の緊張感を持って取り組みたい) fueron aproximadamente “(estamos) trabajando con el mayor sentido de la urgencia/alerta”, y no pretendían ser más que una anodina frase para convencer al público de que el gobierno está trabajando duramente para resolver la situación. La traducción inglesa favorecida por la BBC y la AP insinuaba (erréneamente) que Japón tenía un sistema formal de niveles de alerta que acababa de aumentar por nuevos descubrimientos.

Aquí en España esta noticia imaginaria fue recogida por el periódico Público (Japón declara la “alerta máxima” por la radiactividad de Fukushima) o El País (Japón, en alerta máxima tras el vertido de plutonio).

2) Y lo relacionan con la aparición de plutonio:

Japón, en alerta máxima tras el vertido de plutonio (El País)

Alerta máxima en Japón por las fugas de plutonio de Fukushima (ABC)

A lo que añaden información de lo super-peligrososísimo que es el plutonio y de su larga duración (ya que tiene un periodo de semidesintegración de 24.000 años).

Lo que por supuesto no te cuentan los periódicos es que tenemos plutonio en el ambiente desde que se iniciaron las pruebas nucleares a mediados del siglo pasado, y que los niveles detectados en Fukushima son prácticamente los mismos que ha habido en Japón antes del accidente. Tampoco  te dicen que se detectó en 2 de 5 muestras de subsuelo, a 500 m. de la central, ni que la radiación del plutonio (alfa) es tan débil que es incapaz de atravesar tu piel muerta o una hoja de papel, y que para envenenarte con plutonio tendrías que tragártelo. No te dicen que, en resumidas cuentas, el plutonio detectado no supone ningún riesgo para la salud en la zona. Puedes contrastar la (no) información de la prensa tradicional sobre el plutonio con la información que dieron al respecto, por ejemplo, nuestro propio Consejo de Seguridad Nuclear, el Organismo Internacional de la Energía atómica (1)(2), el Boletín de Científicos Atómicos o la propia sucursal de TEPCO en EEUU.

3) Otra noticia algo descontextualizada fue:

La radiación en el agua de Tokio duplica el nivel permitido para niños (El Mundo).

Te informan de que se detectaron 210 bequerelios por litro y que el límite para niños es de 100 (para adultos es 300). Lo que no te dicen es que ese es el límite en Japón, y que en otros países el límite de seguridad es mucho más alto. Por ejemplo, el Euratom recomienda un límite de 500 (Reglamento (Euratom) 2218/89 del Consejo de 18 de julio de 1989, ver tabla anexo pág. 2) y el Organismo Internacional de la Energía Atómica eleva el límte de seguridad a 3.000 (IAEA Safety Standards for protecting people and the environment, pág. 43).

Y esto nos metería en el debate de que casi con toda certeza, los límites de seguridad de radiación ionizante están puestos exageradamente bajos (incluidos los de la IAEA o el Euratom). Pero vamos a dejar ese asunto para otro día.

4) Muchos medios de comunicación informaron también de que:

El nivel de yodo radiactivo excede 1.250 veces el límite legal en el mar de Fukushima (20minutos)

Lo que deberían decir para dar un poco de contexto es que los isótopos de yodo se desintegran muy rápidamente en átomos estables y que hay un principio de dilución en el mar por el que la radiación baja muy rápidamente. La radiación del isótpo de yodo se reduce a la mitad en tan sólo 8 días, y así sucesivamente, de modo que se desintegra por completo (y ya no hay radiación) en tan solo 56 días. Además, la radiación se diluye en el mar (porque su impacto se da por concentración, es decir se mide en radiación por volumen de agua); con la concentración reportada, en cuanto la disolución fuera de 1:28 (esto es, 6 garrafas de esas de 5 litros de agua por cada litro de agua radiactiva), la radiación estaría ya por debajo de los (conservadores) límites legales. Habrá que controlar sobre todo la absorción por moluscos, pero los núcleos radiactivos continúan desintegrándose también en ellos. Si hay necesidad, se prohibirá la pesca en la zona por una temporada. Pero es un riesgo controlable y de corto plazo. En palabras del Organismo Internacional de la Energía Atómica: “la dilución en las corrientes oceánicas y en aguas profundas, así como la desintegración de los núcleos radiactivos de corta vida (I-131 or I-132) conducirá pronto a valores más bajos” (y en las muestras analizadas no se ha detectado contaminación en los peces de la zona).

CONCLUSIÓN: el problema fundamental es que el gran público sabe bastante poco sobre la radiación ionizante, y creen que es una cosa mágica que se extiende hasta el infinito y que hasta la más mínima es mala malísima. La prensa tradicional se muestra frecuentemente incapaz de contextualizar la información que ofrecen. Oyen la palabra “radiación” y te ponen lo malo que puede llegar a ser (les da igual que necesites una dosis enorme), oyen “plutonio” y a hablar de lo malo que es (les da igual si es prácticamente imposible que nadie se llegue nunca a envenenar con esa cantidad). Ignorando que no hay sustancias tóxicas, sino dosis tóxicas, y que la contaminación tiene una circunscripción espacial y temporal. Falta, en definitiva, contexto; falta perspectiva.

[Actualización: no os perdáis el mapa de Japón con la contaminación por zonas que ha publicado el Consejo de Seguridad Nuclear, especialmente la tabla que figura arriba a la izquierda del mapa, en la que se dan dosis habituales para poder contextualizar el nivel de radiación]

4 Responses to “Exageraciones sobre Fukushima”

  1. Alive dice:

    No sigo mucho a los medios tradicionales en lo que dicen sobre Fukushima. Ya me he fijado en lo excesivamente mentirosos y manipuladores que son en este tema. Pero, si los siguiera, por lo que veo en esta entrada, puedo asegurar que me haría anti-nuclear :P

    Saludoss.

  2. Supervirus dice:

    No solo se sabe poco sobre la radiación ionizante, es que directamente cualquier radiación es malisima de la muerte, da lo mismo que sea o no ionizante, tenemos los ejemplos de la telefonía móvil, lineas alta tensión, etc…

    Saludos ^^

  3. El País va más allá, y es capaz de publicar un artículo de Fernando Rodrigo Cencillo, Director del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS) de CC OO, en el que, bajo el simplista título de “el plutonio es cancerígeno“, literalmente dice:

    “La liberación de plutonio desde la central nuclear de Fukushima es extremadamente preocupante, ya que incrementa el riesgo de contraer cáncer de los trabajadores y de la población expuesta y deja un legado de enfermedad y muerte que afectará a muchas generaciones venideras, ya que la vida media del plutonio es de varios miles de años.”

    Esto me ha recordado otra desinformación sobre el plutonio. En 1996 el Herald Tribune publicó la afirmación de que “200 gramos de plutonio podrían exterminar a todos los seres humanos del planeta”. Unos años después, un experto lo mostraba como ejemplo de desinformación de los medios de comunicación en un artículo publicado en Physics Today, explicando que las 541 pruebas nucleares del siglo XX soltaron a la atmósfera nada menos que 3 toneladas de plutonio, y parece que aquí seguimos. De hecho no ha habido ni una sola muerte atribuible al plutonio, a pesar de que se ha buscado a conciencia.

    Tenemos plutonio en el ambiente desde que se iniciaron las pruebas nucleares a mediados del siglo pasado, y, como he puesto en el post, los niveles detectados en Fukushima son prácticamente los mismos que venía habiendo en Japón antes del accidente. También conviene saber que se ha detectado tan sólo en 2 muestras de suelo (no está en la atmósfera, no se lo lleva el aire), a 500 m. de la central. Otro dato relevante es que la radiación del plutonio (alfa) es tan débil que es incapaz de atravesar tu piel muerta o una hoja de papel, y que para envenenarte con plutonio tendrías que tragártelo. Aunque el plutonio es tóxico y tiene un proceso de semidesintegración de 24.000 años, no resulta tan fácil contaminarse con él, y menos con las cantidades detectadas. Por eso precisamente ningún organismo con credibilidad en la materia ha considerado que este fuera un dato especialmente preocupante y se han centrado centrando en el agua que se vierte al mar o el del subsuelo, por ejemplo, y por eso no se ha vuelto a comentar nada sobre el plutonio (no ha aparecido más plutonio). Cito literalmente las informaciones que han dado sobre el plutonio algunos de estos organismos:

    Nuestro propio Consejo de Seguridad Nuclear:

    “En dos de las muestras tomadas por TEPCO (a 500 metros en dirección oeste – noroeste y a 500 metros en dirección norte), se ha detectado plutonio-238 (Pu-238) en niveles ligeramente superiores a los medidos anteriormente al accidente en la planta.

    De estos datos, TEPCO deduce que el aumento de Pu-238, aunque leve y sin riesgos para la salud, se puede deber al accidente ocurrido en las instalaciones de Fukushima.”

    El Organismo Internacional de la Energía Atómica:

    “Concentrations reported for both, plutonium-238 and plutonium-239/240 are similar to those deposited in Japan as a result of the testing of nuclear weapons. The ratio of the concentrations of plutonium-238 and plutonium-239/240 in two of the samples indicate that very small amounts of plutonium might have been released during the Fukushima accident, but this requires to be further clarified.”

    El Boletín de Científicos Atómicos:

    “The radioactivity level is the same level as that of fallout from nuclear tests”.

    La propia TEPCO:

    “The density of detected plutonium is equivalent to the density in the soil under normal environmental conditions and therefore poses no major impact on human health.”

    La frase publicada en El País demuestra una absoluta desconexión no sólo con lo que está pasando en Fukushima, sino con unas mínimas nociones elementales sobre los parámetros que permiten valorar la peligrosidad de cualquier sustancia tóxica.

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