Ayer di mi charla sobre cambio climático en los Escépticos en el Pub de Madrid. En general creo que fue bien y gustó, pero hubo un par de intervenciones ”escépticas” a las que creo que no respondí adecuadamente. Intentaré hacerlo en un par de posts posteriores.
En este post sólo quería rectificar un error en una de mis contestaciones que me hizo notar Robert Moncho después de la charla: alguien detectó en este gráfico una posible correlación inversa entre el forzamiento positivo de los gases de invernadero (en azul) y el forzamiento negativo vía albedo de las partículas sulfatadas (en violeta):
El asistente preguntaba si esa tendencia de los sulfatos era de origen antropogéncio y estaba relacionada con la quema de combustibles fósiles, de modo que por eso guardaba una correlación con los gases de invernadero. Y, efectivamente, acertó.
Como ya no teníamos ese gráfico delante, creí recordar que el gráfico incluía en una misma línea los aerosloes volcánicos y antropogénicos, y que se trataba de distinguir si en la evolución de esa línea influía más la fuente antropogénica o la volcánica. Yo comenté que en la segunda mitad del s. XX habían tenido lugar tres erupciones volcánicas importantes y que la tendencia negativa se debía a eso, porque las emisiones antropogénicas de aerosoles sulfatados se habían estabilizado e incluso reducido desde los 80 gracias a las leyes de aire limpio.
Esa respuesta es errónea. En primer lugar, porque en el gráfico ambas cosas se reflejan por separado (la actividad volcánica está en color verde, de modo que la línea de color violeta se refiere únicamente a los sulfatos antropogéncios). Efectivamente, esa tendencia de descenso en el forzamiento de los sulfatos que muestra la línea de color violeta, refleja un aumento de partículas sulfatadas procedente (al igual que los gases de invernadero) de la quema de combustibles fósiles, de modo que es lógico esperar una correlación inversa entre ambos.
Esa correlación se suaviza a partir de principios de los 80 (donde la tendencia de descenso decelera o se estabiliza ligeramente), cuando entran en vigor las leyes de aire limpio, con las que se siguen quemando combustibles que emiten gases de invernadero, pero son combustibles a los que se les ha eliminado el azufre y ya no emiten estas partículas sulfatadas.
La correlación, sin embargo, no se elimina por completo porque hay países (China e India) que queman una buena cantidad de combustibles fósiles pero que no han implementado este tipo de leyes, de modo que lo que refleja el gráfico es que los gases de invernadero aumentan más que las partículas sulfatadas gracias a los países que han implementado este tipo de leyes (si bien se siguen emitiendo). Dado que la emisión de estas partículas produce problemas de salud y precipitan como lluvia ácida (como ácido sulfúrico), es posible que países como China e India acaben implementando estas mismas leyes de aire limpio y el forzamiento negativo de los aerosoles se reduzca aún más, dejando más peso a los gases de invernadero, dado que, al contrario de lo que sucede con el CO2, la precipitación va eliminando estas partículas de la atmósfera.
En la presentación también vimos cómo esa mayor emisión de partículas sulfatadas a mediados de siglo previa a la implementación de leyes de aire limpio (la caída de la línea violeta que se produce fundamentalmente entre los años 40 y los años 70), se reflejaba en las temperaturas globales como una estabilidad o incluso ligera tendencia de enfriamiento en esos años:
En resumen, inicialmente la quema de combustibles fósiles producía tanto un calentamiento (vía emisión de gases de invernadero) como un enfriamiento (vía emisión de partículas sulfatadas (dióxido de azufre)). Hay dos factores que han contribuido a que los gases de invernadero hayan ganado más peso:
1) Mientras que el CO2 permanece en la atmósfera durante siglos, la lluvia va eliminando estas partículas vía precipitación.
2) Debido a los problemas de salud y lluvia ácida asociados a las partículas sulfatadas, se ha tendido a eliminar este tipo de emisiones de la quema de combustibles, de modo que desde hace unas décads los gases de efecto invernadero aumentan más que las partículas sulfatadas.
Que el efecto de los gases de invernader se iba a imponer al efecto de los aerosoles es algo que ya se anticipaba en la mayoría de los estudios científicos de los 70, a pesar de que lo que se observaba era precisamente esa ligera tendencia de enfriamiento.


[...] Rectificando un error en la correlación gases de invernadero-sulfato. [...]