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Escépticos en el Pub: CO2 y eficiencia fotosintética

Domingo, abril 22nd, 2012

Otro de los comentarios que se quedó sin contestar de la segunda intervención tras mi charla en Escépticos en el Pub fue este:

la eficiencia fotosintética de las plantas, la mayor captura de co2 por parte de las plantas, aumenta al aumentar la concentración co2. Yo no sé por ejemplo si los modelos tendrán en cuenta eso.

Esto es lo que, técnicamente, se conoce como el efecto fertilizante del CO2. Pero la realidad es que no sólo de CO2 viven las plantas. Aunque el aumento de CO2 inicialmente estimula el crecimiento, este argumento ignora que hay otros factores restrictivos del crecimiento asociados a un aumento del CO2 que pueden tener un impacto mayor. Una vez el árbol tiene en esencia tanto CO2 como puede utilizar, otras condiciones como la disponibilidad de nitrógeno en la tierra, de fósforo, agua o micronutrientes, se convertirán en un factor restrictivo. Además, cuanto más tiempo permanezcan abiertos sus poros (para intentar absorber el CO2 adicional), más vulnerable será el árbol a la pérdida de agua por evaporación. Los estudios de Pacala, los del FACE (“Free Air CO2 Enrichment”), los del bosque de Duke y otros estudios en Panamá y Malasia han venido a confirmar lo efímero del efecto fertilizante del CO2 (el crecimiento inicial enseguida se estabiliza y muestra un gráfico en forma de meseta).

A pesar de las incertidumbres, es fácil saber que cualquier hipotética respuesta fertilizante del CO2 difícilmente compensaría una fracción significante de los aumentos pronosticados de concentración de CO2 para el próximo siglo. Por un lado, es difícil creer que ese efecto fertilizante del CO2 pueda llegar siquiera a compensar la deforestación para la agricultura y la urbanización. Además, actualmente, están retenidos en las raíces y bajo suelo carbónico unas 600.000 millones de toneladas de carbono. Sin embargo, los escenarios de emisiones de combustibles fósiles para el s. XXI oscilan entre 600.000 millones de toneladas en el mejor de los casos y 2,5 billones de toneladas en el peor. Compensar esas emisiones requeriría duplicar o triplicar la vegetación actual, algo que no creo que nadie haya planteado jamás seriamente que pueda suceder como efecto de un aumento del CO2.

Me limito a dejar algunas referencias relevantes:

De hecho, a escala geológica, las plantas han contribuido a mantener los niveles de CO2 elevados:

Y en cuanto a los ejercicios de modelización completa de la vegetación, los estudios indican que el único efecto relevante sobre las temperaturas podría venir de la modificación del albedo debido a su redistribución, si bien todo indica que el efecto sería pequeño y en todo caso sería de signo contrario al apuntado: incluir los cambios en la vegetación genera un mayor calentamiento:

De hecho, incluir la vegetación es una de las causas por las que varios estudios han apuntado que la sensibilidad del clima a largo plazo (añadiendo feedbacks lentos como la redistribución de la vegetación) será probablemente mayor de lo que indican los modelos del IPCC:


 

Los demás argumentos de esta intervención creo que quedaron ya contestados:

Mencionó el ciclo del carbonato-silicato, que en escalas geológicas reduce la concentración de CO2. Pero, como comenté en la charla, lo que nos importa a nosotros es precisametne la escala humana (siglos y milenios), donde este factor no juega. Que dentro de millones de años el CO2 pueda volver a sus niveles preindustriales no elimina ni suaviza los impactos del cambio climático que mencionamos en la charla.

Mencionó que en el Carbonífero las concentraciones de CO2 llegaban a 10.000 o 12.000 ppm mientras que ahora estamos hablando de 390 ppm. Aunque retrocediendo tanto en el tiempo las incertidumbres aumentan mucho, en realidad los niveles de CO2 durante el Carbonífero se estiman de unas 800 ppm. Los niveles más altos de CO2 se estima que tuvieron lugar en el Cámbrico, estimándose que podrían estar en 4.500 ppm. Lo primero es que de aquella (hace 400-500 millones de años) el Sol era una estrella joven que calentaba mucho menos, y el fuerte efecto invernadero era el que contribuía a mantener una temperatura elevada. Y lo segundo es que en aquellas épocas no existíamos ninguna de las especies que poblamos actualmente el planeta. Y como no existíamos, tampoco teníamos una civilización superpoblada adaptada a un concreto clima y con gran parte de su riqueza invertida en bienes inmuebles. En general, lo que comentamos en la charla para dar perspectiva paleoclimática es que en la actualidad no disponemos del mecanismo de adaptación por excelencia a los cambios climáticos: la migración. El ser humano por las fronteras, la superpoblación y la riqueza invertida en activos inmuebles, y el resto de seres vivos por la fragmentación de sus hábitats.

Mencionó también que la meteorología se basa en ecuaciones no lineales que hay que aproximar y que es caótica. Esto me sorprendió mucho, porque creo que en la charla se explicó esto con bastante detalle (básicamente, ese problema de la metorología no es aplicable a la climatología). Quien tenga interés, lo tiene en el vídeo a partir del minuto 07:13.

También mencionó que existen consecuencias buenas, lo cual ya había mencionado también expresamente en la charla, igual que el que todas las evaluaciones de impactos concluyen que las negativas superan con creces a las positivas (y basta con comparar las negativas y positivas que mencionamos en la charla).

Al hablar del catastrofismo, mencionó que se está vendiendo que vamos a morir todos. Lo cual creo que no es cierto y, por supuesto, en la charla al ver los impactos no dijimos nada ni remotamente parecido. Esto es la falacia de la falsa dicotomía, en la que o bien morimos todos, o bien no hay por qué preocuparse. Como si no existiera un término medio. En la II Guerra Mundial tampoco murimos todos, y seguimos considerando que era algo que debíamos haber evitado. Como curiosidad, la Organización Mundial de la Salud estima que el cambio climático está causando ya en la actualidad en torno a 150.000 muertes al año. Y más en general, sobre el catastrofismo, como comenté en la charla, se da en los medios de comunicación. Pero soy mucho más tolerante con alguien que simplemente exagera una realidad (pero al menos pilla la historia bien: está teniendo lugar un cambio climático, está causado por el hombre y sus efectos serán perjudiciales), que con alguien que se dedica a tergiversar la ciencia, a negar la realidad, y a manipular los datos para que parezca que dicen lo contrario de lo que dicen, como sucede con el negacionismo del cambio climático.

Y por último, mencionó de pasada el argumento por autoridad al decir que entre sus profesores (Físicas) algunos “están a favor, otros dicen que no” y “cada uno tiene sus explicaciones“. Si lo que queremos es confiar en la autoridad, hay varios escalones por encima de un profesor de universidad (en la charla ya vimos dos argumentos falaces planteados por un catedrático de Geografía). El primer escalón, básico, es acudir a las revistas científicas (peer review) y ver lo que dicen. Entonces verás que lo que dicen unos de esos profesores está respaldado por la investigación y por los especialistas en cada una de las materias afectadas, y lo que dicen los otros no tiene ningún respaldo. Otro de esos escalones son las evaluaciones de instituciones científicas y asocaciones de profesionales, que vienen refrendando masivamente el consenso científico sobre el tema. Así que, cuando dice que él cree que “hay que leer todo, hay que tener en cuenta todo“, lo que yo debo decir es que en este tema no me parece que el lado escéptico esté proponiendo ningún debate real. Lo único que veo es cómo se repiten una y otra vez los mismos pseudo-argumentos que han sido ya refutados una y mil veces en Internet.

Comentario sobre MacKay 2009 (Sustainable Energy – without the hot air)

Martes, junio 21st, 2011

David MacKay, profesor de física de la Universidad de Cambridge, miembro de la Royal Society y Científico Asesor Jefe para el Gobierno del Reino Unido en materia de energía y cambio climático, ha publicado un excelente libro sobre las alternativas al actual modelo energético basado en los combustibles fósiles.

En él, hace una minuciosa estimación del consumo de energía por persona (columna roja en el gráfico de la derecha) y lo compara con la producción por persona que sería plausible obtener de fuentes sostenibles (columna verde), en ambos casos en el Reino Unido. La unidad de medida elegida es el kWh (que es la unidad de nuestras facturas eléctricas) por persona y día. En el consumo obtiene 195 kWh/p/d, y la producción sostenible máxima que obtiene es 180 kWh/p/d.

MacKay anima al lector a hacer los cálculos para su propio país, y hacerlo nos muestra las limitaciones de su análisis.

I. CONSUMO

Lo primero que intenté fue validar la estimación de consumo de MacKay a partir del consumo de energía primaria del Reino Unido, y obtuve un resultado signficativamente inferior. El cálculo consiste en coger el consumo total de energía del Reino Unido en un año reciente, dividirlo entre su número de habitantes para hallar el consumo por persona, y dividir este resultado entre los 365 días del año para hallar el consumo por persona y día. En 2008 el Reino Unido consumió 234.927 KTep de energía, que dividiéndolo entre sus 62 millones de habitantes nos da un consumo de:

234.927 / 62.000.000 = 0,00378914516129 KTep/p/año.

Ahora pasemos los KTep a la unidad de medida de MacKay (kWh): 1 Tep equivale a unos 11.630 kWh, por lo que cada KTep (1.000 Tep) son 11.630.000 kWh:

0,00378914516129 KTep/p/año x 11.630.000 kWh/kTep = 44.067,7582258027 kWh/p/año

Que, dividido entre los 365 días del año, nos da un consumo de 120 kWh/p/d. Una cifra notablemente inferior a los 195 kWh/p/d estimados en la columna roja.

McKay es consciente de esta diferencia (aunque su cifra son 125 kWh/p/d, que para el caso es lo mismo), sin embargo sus explicaciones de la diferencia no me resultan satisfactorias. Es decir, creo que para estimar cuánta energía necesitan producir en el Reino Unido, la cifra que que debería tomar es la de 125 kWh/p/d obtenida de la energía primaria, y no su estimación de 195 kWh/p/d. MacKay da tres explicaciones para dar cuenta de esa diferencia de 70 kWh/p/d:

1) La primera y fundamental es que su cálculo del consumo es mayor porque incluye la energía necesaria para la manufactura y el transporte de productos importados del extranjero (que no incluye el dato de la energía primaria consumida). Esto da cuenta de 40 de los 70 kWh/p/d que hay de diferencia:

“First, the “embedded energy” in imported stuff (the energy expended in making the stuff) is not included at all. We estimated in Chapter 15 that the embedded energy in imported stuff is at least 40 kWh/d per person.”

Efectivamente, este es el consumo real de energía de los ciudadanos del Reino Unido, sin embargo, no es razonable pedir que esta energía se produzca en el Reino Unido. En otras palabras, se están utilizando marcos espaciales diferentes para consumo y para producción. No creo que pueda exigirse que la energía que necesite China para sostener su superávit comercial (que les está enriqueciendo a ellos) deba suministrarse por quienes adquieren sus productos. En otras palabras: no creo que el Reino Unido deba producir energía (columna verde) para los productos que compran a otros productores. Este coste energético debe asumirse por el productor.

2) La segunda explicación es que la energía primaria “don’t keep track of the natural embedded energy in food: energy that was originally harnessed by photosynthesis“:

“Second, the official estimates of “primary energy consumption” include only industrial energy flows – things like fossil fuels and hydroelectricity – and don’t keep track of the natural embedded energy in food: energy that was originally harnessed by photosynthesis.”

Aquí me pierdo. ¿Qué tiene que ver la energía de la comida (calorías) inicialmente aprovechada por la fotosíntesis con la producción de energía de un país? Mi impresión es que no hace falta tenerla en cuenta para nada, pero es algo tan absurdo que debo de estar perdiéndome algo. En todo caso, la diferencia fundamental es la del punto anterior.

3) Y la tercera explicación es que él ha ignorado la pérdida de energía que se da al transformar un tipo de energía en otro, cosa que sí incluye el consumo nacional de energía primaria:

“Another difference between the red stack we slapped together and the national total is that in most of the consumption chapters so far we tended to ignore the energy lost in converting energy from one form to another, and in transporting energy around. For example, the “car” estimate in Part I covered only the energy in the petrol, not the energy used at the oil refinery that makes the petrol, nor the energy used in trundling the oil and petrol from A to B. The national total accounts for all the energy, before any conversion losses. Conversion losses in fact account for about 22% of total national energy consumption. Most of these conversion losses happen at power stations. Losses in the electricity transmission network chuck away 1% of total national energy consumption.”

Sin embargo, entiendo que esto sería un motivo para que la diferencia fuese al revés: la primaria entonces sería mayor que la que ha calculado él, y lo que sucede es al contrario.

Así pues, me parece que el consumo nacional de energía primaria es el que debe suministrarse con fuentes nacionales: 125 kWh/p/d en el caso del Reino Unido (gráfico de la derecha), para el cual darían de sobra los 180 kWh/p/d estimados de fuentes sostenibles.

Pero es que además en España consumimos menos energía por persona que los británicos. En 2009 consumimos 130.500 KTep, que dividiéndolo entre nuestros 47 millones de habitantes nos da un consumo de:

130.500 / 47.000.000 = 0,00277659574468… KTep/p/año.

En otras palabras: los británicos consumen un 36% más de energía por persona que los españoles (los ingleses consumen el 136% de lo que consumimos nosotros), o, lo que es lo mismo, los españoles consumen un 27 % menos por persona que los ingleses (nosotros consumimos un 73% de lo que consumen los ingleses). Para pasarlo a kWh/p/d hacemos la misma operación que antes:

0,00277659574468 KTep/p/año x 11.630.000 kWh/kTep / 365 días/año= 88’5 kWh/p/d.

Es decir, que el cálculo de MacKay indicaría que las fuentes renovables en el Reino Unido pueden producir el doble de lo que consumimos en España.

II. PRODUCCIÓN

MacKay prescinde de las limitaciones económicas, sociales y medioambientales y se centra en las limitaciones físicas. La limitación fundamental que impone a las fuentes sostenibles es el espacio disponible para las mismas (las fuentes sostenibles necesitan mucho más espacio por unidad de energía que otras fuentes alternativas). Por ejemplo, en el caso de la energía eólica, estima que la potencia media por superficie utilizada es de 2 W/m2. De modo que, multiplicándolo por el número de m2 por persona de que disponen en Reino Unido, obtiene la energía por persona que se puede generar llenando por completo el país de generadores. Entonces estima que como máximo podría ocuparse un 10%, y, calculando el 10% de lo anterior, obtiene la energía máxima que podría obtenerse del viento:

2 W/m2 ×4000 m2/persona x 10% = 800 W por persona.

En el capítulo 2 MacKay nos explica que 40 W equivalen aproximadamente a a 1kWh/d (una bombilla de 40 W encendida todo el día consume 1 kWh). De modo que esos 800 W por persona que pueden generarse ocupando 1 de cada 10 m2 del Reino Unido con turbinas eólicas son 800 / 40 = 20 kWh/p/d (tal y como figura en el primer gráfico, en el recuadro inferior de la columna verde: “wind: 20 kWh/d”).

¿Pero qué sucede en un país como España, en el que la densidad de población es tres veces menor? Lógicamente, sucede que, ocupando el mismo porcentaje de superficie, puesto que disponemos del triple de superficie por persona, obtenemos el triple de energía por persona que los británicos:

2 W/m2 ×12000 m2/persona x 10% = 2400 W por persona.

Que son 2400 / 40 = 60 kWh/p/d.
De modo que el total de las energías sostenibles que obtiene MacKay en su columna verde (180 kWh/p/d), serían en el caso de España, aplicando el mismo método, el triple, esto es 540 kWh/p/d, esto es, seis veces el consumo estimado para España (casi 90 kWh/p/d) [gráfico de la derecha].

En realidad las asunciones de MacKay son excesivamente generosas con las fuentes sostenibles (no es creíble que de cada 10 metros cuadrados del país 1,5 estén ocupados con instalaciones industriales), de modo que lo único que mostraría esto es que el análisis de MacKay no es suficiente para evaluar la capacidad de las fuentes renovables en nuestro país, y necesitaríamos ser más realistas con los límites. MacKay también es consciente de esto, por ello nos muestra en su Figura 18.6 otras estimaciones de lo que pueden producir las fuentes sostenibles en Reino Unido, que van de 11 a 56 kWh/p/d. De modo que el libro de MacKay me deja con el agridulce sabor de haber aprendido mucho sobre la métrica, pero poco sobre los límites de las renovables en España.

 

[NOTA: Acabo de ver que tengo que triplicar sólo solar, eólica y biomasa, que son las que tienen esa limitación de espacio, después aplicaré el aumento proporcional a este último gráfico que refleja los 11 a 56 kWh/p/d de otros organismos, pero hoy ya no me da tiempo; mañana]

Estado del hielo marino ártico

Miércoles, junio 15th, 2011

Se ha publicado recientemente un informe de evaluación1, 2 del Arctic Monitoring and Assessment Program. Destaco dos de sus conclusiones clave (key findings):

5. Los resultados de los modelos reportados en el último informe del IPCC subestimaron lo rápido que está cambiando el hielo marino.

Algo que ya sabíamos incluso antes del brusco descenso de 20073. ¿Pero por qué no vemos a los negacionistas del cambio climático destacando esto? ¿Ni difundiendo sus falacias habituales del tipo “y por tanto con todo lo demás que dicen pasa igual”?.

Y la otra:

7. El Océano Ártico estará prácticamente libre de hielo durante el verano en este siglo, probablemente en los próximos 30-40 años.

Es difícil saber cuándo sucederá exactamente (y en el fondo el año exacto es una discusión bastante baladí). El IPCC daba entre el año 2040 y el 2100, aunque estudios posteriores4 apuntan más hacia mediados de siglo5.


  1. Snow, Water, Ice and Permafrost in the Arctic (Arctic Monitoring and Assessment Program, 2011) [Executive Summary]
  2. Holli Riebeek, 2011. Arctic Melt Raises Sea Levels and Reinforces Global Warming. NASA Earth Observatory blog.
  3. Stroeve, J., M. M. Holland, W. Meier, T. Scambos, and M. Serreze (2007), Arctic sea ice decline: Faster than forecast, Geophys. Res. Lett., 34, L09501, doi:10.1029/2007GL029703 [PDF]
  4. Abrupt Ice Retreat Could Produce Ice-Free Arctic Summers by 2040. NCAR News Release, December 11, 2006
  5. Wang, M., and J. E. Overland (2009), A sea ice free summer Arctic within 30 years?, Geophys. Res. Lett., 36, L07502, doi:10.1029/2009GL037820 [PDF]

Veranos siempre más cálidos en unas décadas

Martes, junio 14th, 2011

Traduzco literalmente el resumen (abstract) de un estudio recién publicado en la revista científica “Climatic Change” (recogida en el prestigioso Science Citation Index (índice ISI), con un factor de impacto (2008) que la coloca como la 7ª revista más importante a nivel mundial sobre meteorología y ciencias atmosféricas, y la 20ª en ciencias medioambientales):

“Dados los severos impactos del calor extremo en los sistemas humanos y naturales, intentamos cuantificar la probabilidad de que el aumento de los gases de invernadero produzca un nuevo régimen permanente de calor en el que la estación cálida más fría del siglo XXI sea más cálida que la estación más cálida de finales del siglo XX. Nuestro análisis de experimentos con modelos climáticos globales y datos observacionales revela que muchas áreas del planeta probablemente pasen permanentemente a dicho espacio climático durante las próximas cuatro décadas, si la concentración de gases de invernadero continúa aumentando. En contraste con la percepción habitual de que las altas latitudes se enfrentan a la respuesta más acelerada al calentamiento global, nuestros resultados demuestran que, de hecho, las áreas tropicales exhiben la aparición más inmediata y robusta de un calor sin precedentes, con muchas áreas tropicales exhibiendo una probabilidad del 50% de moverse permanentemente a un nuevo régimen de calor estacional en las próximas dos décadas. También hallamos que los modelos climáticos globales consiguen capturar la intensificación observada de condiciones cálidas estacionales, aumentando la confianza en la proyección de la aparición inminente y permantente de un calor sin precedentes.”

Diffenbaugh & Scherer 2011. Observational and model evidence of global emergence of permanent, unprecedented heat in the 20th and 21st centuries. Climatic Change, DOI: 10.1007/s10584-011-0112-y [está disponible el PDF completo y cubierto a nivel divulgativo en SkepticalScience]

Breve reflexión sobre el nivel del mar

Jueves, marzo 10th, 2011

Antecedentes:

Aunque hay alguna otra línea de evidencia, la conclusión de que el IPCC subestimó el futuro aumento del nivel del mar tiene su origen sobre todo en el enfoque semi-empírico propuesto por Rahmstorf1 y sucesivos autores que siguieron su estela. Básicamente estamos observando que el nivel del mar aumenta más de lo que indican los modelos, y Rahmstorf (especialmente con la contribución de Vermeer2) comparó la evolución de la temperatura global con la del nivel del mar global medio y dedujo la función que los relaciona. Aunque el resultado se ajusta muy bien a la variación real del siglo XX y a las reconstrucciones de los modelos del último mileno, no deja de ser un ajuste básicamente estadístico necesitado de una explicación física. La explicación de Rahmstorf fue algo especulativa, atribuyéndolo a una mayor aportación de la estimada del deshielo de las capas de hielo antártica y groenlandesa, supongo que porque es donde más incertidumbre había, puesto que el cálculo de la expansión volumétrica del mar por dilatación térmica es más sencillo.

Una crítica inicial que recibió fue que, en la medida en que el calentamiento del siglo XX no había tenido una gran aportación de los grandes mantos de hielo, sino que procedía sobre todo de la expansión térmica, su enfoque semi-empírico no podía reflejar dicha contribución de las capas de hielo. Parece una crítica válida, y consistentemente con ella, el pasado mes de febrero se publicó un estudio3 que encontraba que el motivo era el contrario al especulado por Rahmstorf: el mayor aumento del nivel del mar podía explicarse por la expansión volumétrica derivada del calentamiento recientemente descubierto en el océano profundo (se pensaba que el calentamiento estaba penetrando menos).

Hace unos días sin embargo se publica otro estudio4 que dice que la contribución del deshielo antértico y groenlandés al aumento del nivel del mar se ha acelerado y, de continuar esa tendencia de aceleración, la contribución de las capas de hielo será el factor dominante del aumento del nivel del mar durante este siglo XXI.

Reflexión:

Puesto que el último estudio de Rahmstorf y Vermeer2 proyecta aumentos del nivel del mar de 75 cm a 1,9 metros, y puesto que este ajuste se basa en los datos del siglo XX, que recogen fundamentalmente el aporte de la expansión térmica y no tanto el de los dos grandes mantos de hielo, y puesto que parece plausible que el aporte de estos últimos sea dominante durante el siglo XXI, la conclusión parecería ser que incluso una de las estimaciones más altas que tenemos podría estar subestimando el futuro aumento del nivel del mar al no poder reflejar esta futura contribución de las capas de hielo.

Pero no soy ningún experto en el tema, así que mejor quedaos con lo que dicen las publicaciones especializadas.

  1. Rahmstorf, S. 2007. A Semi-Empirical Approach to Projecting Future Sea-Level Rise. Science 19 January 2007. Vol. 315 no. 5810 pp. 368-370. DOI: 10.1126/science.1135456
  2. Vermeer, M. & Rahmstorf, S. (2009). Global sea level linked to global temperature. PNAS December 22, 2009 vol. 106 no. 51 21527-21532
  3. Song, Y. T., and F. Colberg (2011), Deep ocean warming assessed from altimeters, Gravity Recovery and Climate Experiment, in situ measurements, and a non-Boussinesq ocean general circulation model, J. Geophys. Res., 116, C02020, doi:10.1029/2010JC006601.
  4. Rignot, E., I. Velicogna, M. R. van den Broeke, A. Monaghan, and J. Lenaerts (2011), Acceleration of the contribution of the Greenland and Antarctic ice sheets to sea level rise, Geophys. Res. Lett., 38, L05503, doi:10.1029/2011GL046583

Constriñendo la sensibilidad climática

Viernes, enero 21st, 2011

James Annan lleva tiempo proponiendo constreñir la distribución de probabilidad de la sensibilidad climática mediante la integración conjunta de diferentes estimaciones, seleccionando las mejores. Según parece, este enfoque permite descartar las incertidumbres en cuanto a la sensibilidad climática más alta (eso de que el límite superior no está constreñido y no podemos descartar una sensibilidad de más de 6ºC). Por lo que comenta en su blog, considera que la sensibilidad climática (la variación de temperatura derivada de un forzamiento equivalente a duplicar la concentración atmosférica de CO2) se puede constreñir a entre 2 y 4ºC muy probablemente (95%) y entre 2,5 y 3,5 ºC probablemente (68%).

¡Ojalá esté en lo cierto! Quedamos a la espera de los comentarios del resto de la comunidad de científicos del clima, especialmente del próximo informe del IPCC.

Ref: J. D. Annan and J. C. Hargreaves 2011. On the generation and interpretation of probabilistic estimates of climate sensitivity. Climatic Change, Vol. 104, Numbers 3-4, 423-436, DOI: 10.1007/s10584-009-9715-y [PDF]

Blog: http://julesandjames.blogspot.com/2011/01/better-late.html

Antecedentes:

http://julesandjames.blogspot.com/2006/03/climate-sensitivity-is-3c.html

http://julesandjames.blogspot.com/2009/09/uniform-prior-dead-at-last.html

http://julesandjames.blogspot.com/2[....]ity-of-ipcc-ar4-cmip3-ensemble.html

Inicialmente recibió esta crítica:

http://www.clim-past-discuss.net/5/2343/2009/cpd-5-2343-2009.html (o aquí)

Annan replicó aquí:

http://editor.copernicus.org/index.[....]01&c=3587&salt=21053502941648761186

Creo que estaría bien que escribiera un único artículo divulgativo, a ver si se lo comento en su blog.

Por otro lado, en su estudio he descubierto una función que relaciona calentamiento e impacto económico (reducción del PIB). Lo comentaré en otro post, que, aunque breve, me parece digno de destacar.

El feedback de la vegetación

Miércoles, diciembre 15th, 2010

La NASA confirma que  el aumento de CO2 probablemente aumente el follaje de las plantas generando un feedback negativo que suavice el calentamiento.

Doblando el Co2 el calentamiento esperado es de 2 a 4,5ºC. Este modelo de la NASA daba un calentamiento de 1,94 ºC, que con el enfriamiento de la vegetación se quedaría en 1,68 ºC.

[Actualización 11/04/2011: un nuevo estudio estima un efecto menor del feedback de la vegetación en la temperatura global: Vegetation feedback under future global warming – Jiang et al. (2011)]

Peligros del cambio climático 3: meteorología extrema

Lunes, diciembre 13th, 2010

En relación al clima en sí mismo, el peligro radica en que hemos perdido adaptabilidad a los cambios en el clima. Ya no somos una sociedad nómada que pueda confiar en la migración como medida de adaptación a los cambios del clima. Somos una sociedad sedentaria, con grandes riquezas invertidas en bienes inmuebles y con fronteras y soberanías que dificultan la migración. Este es el clima al que nos hemos adaptado. Cualquier cambio en el mismo supone un peligro intrínseco.

Más concretamente cabe esperar un aumento de fenómenos severos en:

  1. Temperatura
    1. Olas de calor
      1. Incendios
  2. Precipitación
    1. Tormentas y huracanes
    2. Inundaciones
    3. Sequía

1. Temperatura: de un aumento generalizado de las temperaturas, cabe esperar olas de calor más frecuentes, más calurosas y más duraderas. España es una región especialmente vulnerable a este fenómeno. Y un ejemplo en este sentido fue la ola de calor en Europa del año 20031, 2, 3.

Algunas referencias en este sentido son Fischer & Schär 20104 (Nature Geoscience):

Las proyecciones de cambio climático sugieren que las olas de calor estivales serán más frecuentes y severas durante este siglo, concordando con la tendencia observada en las últimas décadas. Los impactos más severos surgen de las olas de calor de varios días, [...] proyectamos que los cambios más pronunciados se producirán en el extremo sur de Europa en cuanto a frecuencia y duración de las olas de calor, más al norte en cuanto a amplitud de las olas de calor, y en las regiones del sur de Europa de baja altitud en cuanto a indicadores relacionados con la salud. Para la Península Ibérica y la región mediterránea, se proyecta que la frecuencia de las olas de calor aumente, de una media de unos 2 días por verano durante el periodo 1961–1990, a unos 13 días durante 2021–2050, y 40 días durante 2071–2100. En términos de impactos sobre la salud, nuestras proyecciones son más severas en cuencas hidrográficas de baja altitud en el sur de Europa y en las costas mediterráneas, afectando a muchos centros urbanos con gran densidad de población. Encontramos que en estas ubicaciones, la frecuencia de condiciones de calor peligrosas también aumenta significativamente más rápidamente y de manera más fuerte, y que el patrón geográfico asociado es robusto entre los diferentes modelos e indicadors de salud.

Ferran P. Vilar tiene un buen resumen de este estudio a nivel divulgativo y en español: Impactante estudio en Nature Geoscience sobre la próxima intensificación de las olas de calor en la Península Ibérica.

Parry et al 20005:

En los escenarios de altas emisiones, uno de cada dos veranos en Europa será tan cálido o incluso más que el de 2003 a finales del siglo XXI (Luterbacher et al., 2004). En el sur de Europa es proyecta que estos cambios tengan lugar incluso antes (en España en la década 2020-2030).

Voigt & van Minnen 20046:

Se espera que la reducción [de precipitación] en el sur de Europa tenga efectos severos, p.ej. sequías más frecuentes, con impactos considerables en la agricultura y los recursos hídricos.

También se puede mirar Stott et al 20047 o Black et al 20048.

Cierto es que las muertes relacionadas con olas de frío también podrían reducirse, pero el único estudio que conozco que compara el número de muertes relacionado con extremos cálidos en contraposición a las muertes relacionadas con extremos fríos, aunque únicamente abarca el territorio de los EEUU, encuentra que las olas de calor aumentan las muertes en un 5,74%, mientras que las olas de frío sólo lo hacen en un 1,59%9. En otras palabras: las olas de calor producen 3,6 veces más muertes que las olas de frío. Tal y como dicen en sus conclusiones:

Estos resultados indican que los aumentos de mortalidad por calor debidos al calentamiento global es improbable que se compensen por la disminución de mortalidad relacionada con el frío, y que la aclimatación de la población al calor es aún incompleta.

Naturalmente, olas de calor más intensas, duraderas y frecuentes favorecen los incendios forestales y su expansión. Por ejemplo, en EEUU se espera un aumento de en torno al 50% para el año 205010. Los graves incendios del sureste de Australia en 200911 y de Rusia12 o Israel13 en 2010 son ejemplos de algo que irá siendo cada vez más frecuente con el calentamiento global.

2. Precipitaciones:

Puesto que el calentamiento aumenta la cantidad de vapor de agua en la atmósfera, cuando este vapor se condensa y precipita, cae más cantidad de agua. Se espera que aumenten tanto las lluvias fuertes, muy fuertes y torrenciales (en latitudes medias ya se ha observado esta tendencia durante los últimos 50 años), como huracanes y tormentas tropicales fuertes (categorías 4 y 5), en los que ya se ha observado un aumento tanto en intensidad como en duración desde los 7014, 15, 16, 17 (si bien el número total de huracanes NO se espera que aumente).

Inundaciones:
Naturalmente, este aumento de las precipitaciones extremas, junto con el aumento del nivel del mar, conducen a inundaciones más frecuentes.

P.ej. Min et al 2011 sobre el hemisferio norte:

Here we show that human-induced increases in greenhouse gases have contributed to the observed intensification of heavy precipitation events found over approximately two-thirds of data-covered parts of Northern Hemisphere land areas. [...] Changes in extreme precipitation projected by models, and thus the impacts of future changes in extreme precipitation, may be underestimated because models seem to underestimate the observed increase in heavy precipitation with warming

Sequía:
Aunque se espera un aumento neto en precipitaciones, este se produciría fundamentalmente cerca de los polos y en el trópico, mientras que en las latitudes medias las precipitaciones se reducirían como consecuencia de la expansión del cinturón subtropical de altas presiones. Aún así, las precipitaciones extremas también aumentarían (aunque menos que en lugares en los que hay un aumento neto de la precipitación, esto es, los trópicos o altas latitudes), puesto que se espera que se reduzca la frecuencia, pero aumente la intensidad. El calentamiento también aumenta la evaporación, de modo que se espera que continúe la actual tendencia de aumento18 de las regiones afectadas por sequía. España es también una región especialmente vulnerable a este fenómeno, puesto que se espera que la precipitación se reduzca un 15-30% en la segunda mitad de siglo19.

Voigt & van Minnen 200410:

Se espera que la reducción [de precipitación] en el sur de Europa tenga efectos severos, p.ej. sequías más frecuentes, con impactos considerables en la agricultura y los recursos hídricos.

Un interesante resumen es Dai 201020, que muestra que buena parte del planeta corre riesgo de mayores sequías. Hay una nota de prensa más divulgativa en la web de la UCAR, titulada “Climate change: Drought may threaten much of globe within decades“. Resumido con más detalle en ClimateProgress y alguna crítica de William Connolley.

*Actualizado el 20/12/2010 para incluir los incendios forestales.

[Actualización 13/06/2011: estudio recién publicado:

"Dados los severos impactos del calor extremo en los sistemas humanos y naturales, intentamos cuantificar la probabilidad de que el aumento de los gases de invernadero produzca un nuevo régimen permanente de calor en el que la estación cálida más fría del siglo XXI sea más cálida que la estación más cálida de finales del siglo XX. Nuestro análisis de experimentos con modelos climáticos globales y datos observacionales revela que muchas áreas del planeta probablemente pasen permanentemente a dicho espacio climático durante las próximas cuatro décadas, si la concentración de gases de invernadero continúa aumentando. En contraste con la percepción habitual de que las altas latitudes se enfrentan a la respuesta más acelerada al calentamiento global, nuestros resultados demuestran que, de hecho, las áreas tropicales exhiben la aparición más inmediata y robusta de un calor sin precedentes, con muchas áreas tropicales exhibiendo una probabilidad del 50% de moverse permanentemente a un nuevo régimen de calor estacional en las próximas dos décadas. También hallamos que los modelos climáticos globales consiguen capturar la intensificación observada de condiciones cálidas estacionales, aumentando la confianza en la proyección de la aparición inminente y permantente de un calor sin precedentes."

Diffenbaugh & Scherer 2011. Observational and model evidence of global emergence of permanent, unprecedented heat in the 20th and 21st centuries. Climatic Change, DOI: 10.1007/s10584-011-0112-y [PDF]


  1. Christoph Schär & Gerd Jendritzky (2004). Climate change:  Hot news from summer 2003. Nature 432, 559-560 (2 December 2004) | doi:10.1038/432559a
  2. Christoph Schär, Pier Luigi Vidale, Daniel Lüthi, Christoph Frei, Christian Häberli, Mark A. Liniger & Christof Appenzeller (2004). The  role of increasing temperature variability in European summer heatwaves. Nature 427, 332-336 (22 January 2004) | doi:10.1038/nature02300
  3. Peter A. Stott, D. A. Stone & M. R. Allen (2004). Human contribution to the European heatwave of 2003. Nature 432, 610-614 (2 December 2004) | doi:10.1038/nature03089
  4. Fischer & Schär 2010. Consistent geographical patterns of changes in high-impact European heatwaves. Nature Geoscience 3, 398 – 403 (2010) 16 May 2010 | doi:10.1038/ngeo866 (divulgativo)
  5. Martin L. Parry (ed.) (2000) – Assessment of potencial effects and adaptations for climate change in Europe: The Europe ACACIA Project – Jackson Environment Institute, University of East Anglia
  6. Thomas Voigt and Jelle van Minnen (2004). Impacts of Europe’s changing climate. European Environment Agency, Office for Official Publications of the European Communities – UBA Berlin; RIVM
  7. Peter A. Stott et al (2004) – Human contribution to the European heatwave of 2003 – Nature 432:610:614 doi:10.1038/nature03089
  8. Emily Black, Mike Blackburn, Giles Harrison, Brian Hoskins & John Methven. Factors Contributing to the Summer 2003 European Heatwave. Department of Meteorology, University of Reading, UK
  9. M. Medina-Ramón & J. Schwartz. Temperature, temperature extremes, and mortality: a study of acclimatisation and effect modification in 50 US cities. Occup Environ Med 2007;64:827-833 doi:10.1136/oem.2007.033175
  10. Spracklen, D. V., L. J. Mickley, J. A. Logan, R. C. Hudman, R. Yevich, M. D. Flannigan, and A. L. Westerling (2009), Impacts of climate change from 2000 to 2050 on wildfire activity and carbonaceous aerosol concentrations in the western United States, J. Geophys. Res., 114, D20301, doi:10.1029/2008JD010966
  11. David Karoly (2009). Bushfires and extreme heat in south-east Australia. RealClimate.org
  12. Michael Finneran (2010). Wildfires: A Symptom of Climate Change. NASA.gov
  13. Guy Pe’er (2010). Scientists: The fire in Israel is a typical example of climate change effects in the Mediterranean. Helmholtz Centre for Environmental Research(UFZ), press release from December 8, 2010
  14. Emanuel, K., 2005: Increasing destructiveness of tropical cyclones over the past 30 years. Nature, 436, 686–688
  15. Emanuel, K., 2005: Emanuel replies. Nature, 438, E13, doi:10.1038/nature04427
  16. Webster, P.J., et al., 2005: Changes in tropical cyclone number, duration and intensity in a warming environment. Science, 309, 1844–1846
  17. Webster, P. J., et al., 2006: Response to comment on “Changes in tropical cyclone number, duration, and intensity in a warming environment”. Science, 311, 1713c
  18. Dai A., K.E. Trenberth, and T. Qian, 2004a: A global data set of Palmer Drought Severity Index for 1870–2002: Relationship with soil moisture and effects of surface warming. J. Hydrometeorol., 5, 1117–1130.
  19. AEMET 2010. Actualizadas las proyecciones del clima: Más calor y menos lluvias. 28/07/2010
  20. Aiguo Dai, 2010. Drought under global warming: a review (pdf, pdf2). Wiley Interdisciplinary Reviews, 19 Oct 2010. DOI: 10.1002/wcc.81

Las nubes (feedback)

Domingo, noviembre 28th, 2010

Las nubes son una de las mayores incertidumbres en las proyecciones climáticas, porque en función de que sean nubes finas y altas o gordas y bajas, pueden ser un feedback positivo (aumentando el efecto invernadero) o un feedback negativo (dando “sombra” que haga que entre menos luz del sol en la atmósfera). Los modelos climáticos y los resultados del IPCC (que en buena medida son el resultado de una diversidad de posibles configuraciones nubosas) apuntan a un feedback ligeramente positivo también en las nubes. Las observaciones empíricas apuntan a una reducción de cubierta nubosa, especialmente en los trópicos, pero no apreciamos ninguna tendencia clara ni en las nubes ni en el albedo1, 2, en el cual no sólo influyen las nubes, sino también los aerosoles y la superficie terrestre (el hielo y la nieve devuelven más calor al espacio, mientras que la tierra y sobre todo los océanos absorben más calor y devuelven menos calor al espacio).

Tan sólo quería destacar este último estudio, recién publicado, que apunta a un feedback (más) positivo en las nubes y, por tanto, a una sensibilidad climática alta (más calor):

Axel Lauer, Kevin Hamilton, Yuqing Wang, Vaughan T. J. Phillips, Ralf Bennartz. The Impact of Global Warming on Marine Boundary Layer Clouds over the Eastern Pacific—A Regional Model Study. Journal of Climate, 2010; 23 (21): 5844 DOI: 10.1175/2010JCLI3666.1

“Los resultados actuales iRAM para la realimentación de las nubes en el Pacífico este aporta cierto respaldo a una sensibilidad climática global en el margen más alto de las actuales estimaciones”

Uno de los autores del estudio (Kevin Hamilton) dice:

“Si los resultados de nuestro modelo resultan ser representativos del clima global real, entonces el clima es en realidad más sensible a las perturbaciones de los gases de efecto invernadero de lo que predicen los actuales modelos globales, e incluso las predicciones más altas de calentamiento estarían infraestimando el verdadero cambio que podríamos presenciar.”

La nota de prensa de la Universidad está en ”Study portends greater anticipated global warming” (“Un estudio augura mayor calentamiento global anticipado”).

[Actualización 14/12/2010: nuevo estudio publicado en Science, aporta más evidencias de un feedback ligeramente positivo en las nubes. Analiza empíricamente el feedback de las nubes a corto plazo (no tenemos más datos) y encuentra una realimentación positiva de 0,54 ± 0,74 W/m2, valor que no descarta un feedback ligeramente negativo, pero sí descartaría uno lo suficientemente negativo como para compensar los feedback positivos (vapor de agua y albedo). Los modelos climáticos concuerdan con estas observaciones empíricas, aunque en estos modelos el feedback a largo plazo difiere del de corto plazo, por lo que estas observaciones no garantizan que este sea el feedback a largo plazo, pero sí suponen un espaldarazo a la proyección de los modelos, y una nueva evidencia más de que nada indica que la realimentación de las nubes pueda cancelar el calentamiento global.

Ref: A. E. Dessler 2010. A Determination of the Cloud Feedback from Climate Variations over the Past Decade (PDF). Science, Vol. 330, 10/12/2010

Cubierto en SkepticalScience (An Even Cloudier Outlook for Low Climate Sensitivity) y en RealClimate (Feedback on Cloud Feedback).]


  1. Loeb, N. G., B. A. Wielicki, F. G. Rose, and D. R. Doelling (2007), Variability in global top-of-atmosphere shortwave radiation between 2000 and 2005, Geophys. Res. Lett., 34, L03704, doi:10.1029/2006GL028196
  2. Joel R. Norris and Anthony Slingo (2009). Trends in Observed Cloudiness and Earth’s Radiation Budget: What Do We Not Know and What Do We Need to Know?. From the Strüngmann Forum Report, Clouds in the Perturbed Climate System: Their Relationship to Energy Balance, Atmospheric Dynamics and Precipitation. MIT Press ISBN 978-0-262-01287-4

Peligros del cambio climático 2: Nivel del mar

Viernes, noviembre 19th, 2010

El calentamiento global que estamos provocando hace que el nivel del mar se eleve a través de dos mecanismos: 

  • Expansión térmica del agua: al igual que todos los objetos, el agua se “dialta” con el calor y se “encoje” con el frío, es decir, cuando hace más calor el agua de los océanos ocupa más volumen, y, puesto que los océanos sólo están “abiertos” por arriba, este aumento de volumen se manifiesta en la superficie, como una elevación del nivel del mar1. Comparado con el enorme volumen de agua en los océanos,  la variación es pequeña, pero los seres humanos no somos los océanos; los seres humanos somos como mini-pulgas comparado con la cantidad de agua que hay en los océanos, de modo que a nuestra escala de humanos diminutos el aumento sí es perceptible.
  • Deshielo sobre tierra firme: a consecuencia del calentamiento, los glaciares y los grandes mantos de hielo (Groenlandia y la Antártida) pierden hielo. Este hielo básicamente se derrite  y el agua producto de ese deshielo acaba en el mar. Puesto que se pierden cientos de miles de millones de toneladas métricas cada año2, a la postre esto también es perceptible. En cuanto al hielo que está flotando sobre el oceáno (hielo marino), el aporte de su deshielo (procedente de la diferencia de volumen que ocupa el agua salada desplazada por el hielo con respecto al agua más dulce del propio hielo que se derrite) es despreciable3.

A lo largo del siglo XX la temperatura subió unos 0,75 ºC (que en términos climáticos es un ascenso significativo) y el nivel del mar se elevó en promedio unos 17 cm4 y la velocidad de aumento se ha acelerado5, 6. También se ha contrastado que la causa de ello es el aumento de temperaturas provocado por el hombre7. Dado que el calentamiento humano va a continuar,  el nivel del mar continuará subiendo. Esto supone un peligro para la población que vive en zonas costeras bajas. Una subida del nivel del mar de 1 metro afectaría a 100 millones de personas8, sobre todo en el sudeste asiático. 

Desde el punto de vista científico, la madre del cordero, al igual que con las temperaturas, es a qué velocidad subirá el nivel del mar. El informe del IPCC de 2007 publicaba en su resumen para responsables de políticas un rango de 18 a 59 cm para el siglo XX. Si nos quedamos con el escenario que considero más probable (A1B) serían entre 21 y 48 cm. Pero hay dos problemas fundamentales con esta estimación: 

1) En primer lugar, asume que la Antártida gana tiene una ganancia neta de hielo (el calentamiento aumenta el vapor de agua aumentando las precipitaciones en forma de nieve en el interior), de modo que contribuye a bajar el nivel del mar. Sin embargo, las mediciones por satélite publicadas posteriormente nos muestran que la Antártida sufre una pérdida neta de hielo que además se está acelerando9

2) En segundo lugar, el nivel del mar está ya subiendo un 50% más rápido de lo proyectado por el IPCC10, 11

 

Sombreado en gris están las proyecciones del IPCC.
La líenea azul son los datos reales observados. 

Dado el margen de incertidumbre en observaciones y modelos, la disrepancia no alcanza significancia estadística (no demuestra que los modelos estén infraestimando el aumento del nivel del mar), pero es un indicio preocupante, especialmente sumándolo a la pérdida de hielo del continente antártico12. Un motivo adicional de preocupación, es que la paleoclimatología muestra que, en el pasado, aumentos moderados de temperatura aumentaron el nivel del mar mucho más de que proyectan nuestros modelos13, 14, 15.

 

Para superar estas deficiencias, Stefan Rahmstorf ideó una aproximación semiempírica consistente en hallar la correlación estadística entre variación de temperatura y variación del nivel del mar, obteniendo un aumento más probable del nivel del mar para el año 2100 de entre 50 cm y 1,4 metros16. Siguiendo un método similar, Grinsted et al obtienen entre 90 cm. y 1,3 metros para el escenario A1B (crecimiento moderado)17. Vermer & Rahmstorf 2009, en una actualización que obtiene mejores resultados, obtienen entre 75 cm y 1,9 metros18. Horton et al, combinando el método semiempírico con modelos, obtienen 71 cm. como valor más probable y un margen de incertidumbre de entre 47 cm y 1 metro, si bien reconocen que su análisis puede ser muy conservador19. Pfeffer et al, con un análisis diferente que estudia las posibles aportaciones glaciológicas, obtienen un aumento más probable de 80 cm., pero no pueden descartar subidas de hasta 2 metros20.

Así pues, los recientes avances en la materia apuntan a un aumento más probable de en torno a 1 m. durante el s. XXI, que se estima que afectaría a 100 millones de personas8. Sin embargo, el aumento del nivel del mar procedente del deshielo tiene una inercia enorme, y continuará mucho más allá de la estabilización de temperaturas. Un documento del German Advisory Council on Global Change titulado “The Future Oceans: Warming Up, Rising High, Turning Sour” dice (pag. 37, tabla 3.1-1 y texto) que si conseguimos estabilizar la temperatura en 3ºC sobre niveles preindustriales (alcanzados en 2100 en el escenario A1B1) el nivel del mar seguirá subiendo hasta alcanzar entre 3 y 5 metros para el año 2.30021.

[Actualización 26/09/2011: un nuevo estudio22 proyecta subidas de 1,8 a 5,5 metros para el año 2500 (para el 2100 da de 56 a 110 cm): "Sea level will continue to rise for several centuries even after stabilization of radiative forcing with most of the rise after 2100 due to the long response time of sea level. The rate of sea level rise would be positive for centuries, requiring 200–400 years to drop to the 1.8 mm/yr 20th century average, except for the RCP3PD which would rely on geoengineering"]

 


  1. V. Gornitz, S. Lebedeff and J. Hansen. Global Sea Level Trend in the Past Century. Science 26 March 1982: Vol. 215 no. 4540 pp. 1611-1614. DOI: 10.1126/science.215.4540.1611
  2. Velicogna, I. (2009), Increasing rates of ice mass loss from the Greenland and Antarctic ice sheets revealed by GRACE, Geophys. Res. Lett., 36, L19503, doi:10.1029/2009GL040222
  3. Noerdlinger, Peter D. and Brower, Kay R. The melting of floating ice raises the ocean level. Geophysical Journal International, Volume 170, Issue 10, pp. 145-150
  4. Church, J. A., and N. J. White (2006), A 20th century acceleration in global sea-level rise, Geophys. Res. Lett., 33, L01602, doi:10.1029/2005GL024826
  5. Jevrejeva, S., A. Grinsted, and J. C. Moore (2009), Anthropogenic forcing dominates sea level rise since 1850, Geophys. Res. Lett., 36, L20706, doi:10.1029/2009GL040216
  6. Merrifield, M. A., S. T. Merrifield, and G. T. Mitchum (2009). An anomalous recent acceleration of global sea level rise. J. Clim., 22, 5772
  7. Church, J. A., and N. J. White (2006), A 20th century acceleration in global sea-level rise, Geophys. Res. Lett., 33, L01602, doi:10.1029/2005GL024826
  8. Anthoff, D., Nicholls, R.J., Tol, R.S.J. and Vafeidis, A.T. (2006). Global and regional exposure to large rises in sea-level: a sensitivity analysis. Working Paper 96. Tyndall Centre for Climate Change Research, Norwich
  9. Velicogna, I. (2009), Increasing rates of ice mass loss from the Greenland and Antarctic ice sheets revealed by GRACE, Geophys. Res. Lett., 36, L19503, doi:10.1029/2009GL040222
  10. Stefan Rahmstorf, Anny Cazenave, John A. Church, James E. Hansen, Ralph F. Keeling, David E. Parker and Richard C. J. Somerville. Recent Climate Observations Compared to Projections. Science 4 May 2007: Vol. 316 no. 5825 p. 709, DOI: 10.1126/science.1136843
  11. John A. Church, Neil J. White, John R. Hunter & Kurt Lambeck. Briefing: A post-IPCC AR4 update on sea level rise. The Antarctic Climate & Ecosystems Cooperative Research Centre.
  12. J.M Gregory & P Huybrechts. Ice-sheet contributions to future sea-level change. Phil. Trans. R. Soc. A 15 July 2006 vol. 364 no. 1844 1709-1732
  13. Jonathan T. Overpeck, Bette L. Otto-Bliesner, Gifford H. Miller, Daniel R. Muhs, Richard B. Alley, Jeffrey T. Kiehl. Paleoclimatic Evidence for Future Ice-Sheet Instability and Rapid Sea-Level Rise. Science 24 March 2006, Vol. 311. no. 5768, pp. 1747 – 1750 DOI: 10.1126/science.1115159
  14. Robert E. Kopp, Frederik J. Simons, Jerry X. Mitrovica, Adam C. Maloof1 & Michael Oppenheimer. Probabilistic assessment of sea level during the last interglacial stage. Nature 462, 863-867 (17 December 2009) | doi:10.1038/nature08686
  15. Paul Blanchon, Anton Eisenhauer, Jan Fietzke & Volker Liebetrau. Rapid sea-level rise and reef back-stepping at the close of the last interglacial highstand. Nature 458, 881-884 (16 April 2009) | doi:10.1038/nature07933 [Editor's summary]
  16. Stefan Rahmstorf. A Semi-Empirical Approach to Projecting Future Sea-Level Rise. Science 19 January 2007: Vol. 315 no. 5810 pp. 368-370 DOI: 10.1126/science.1135456
  17. Aslak Grinsted, J. C. Moore and S. Jevrejeva. Reconstructing sea level from paleo and projected temperatures 200 to 2100 ad. Climate Dynamics Vol. 34, Number 4 / marzo de 2010
  18. Martin Vermeer & Stefan Rahmstorf. Global sea level linked to global temperature. PNAS  December 22, 2009  Vol. 106  no. 51  21527-21532
  19. Horton, R., C. Herweijer, C. Rosenzweig, J. Liu, V. Gornitz, and A. C. Ruane (2008), Sea level rise projections for current generation CGCMs based on the semi-empirical method, Geophys. Res. Lett., 35, L02715, doi:10.1029/2007GL032486
  20. W. T. Pfeffer, J. T. Harper and S. O’Neel. Kinematic Constraints on Glacier Contributions to 21st-Century Sea-Level Rise. Science 5 September 2008: Vol. 321 no. 5894 pp. 1340-1343
  21. R. Schubert, H.-J. Schellnhuber, N. Buchmann, A. Epiney, R. Grießhammer, M. Kulessa, D. Messner, S. Rahmstorf & J. Schmid. The Future Oceans – Warming Up, Rising High, Turning Sour. WBGU, Berlin, © 2006. ISBN 3-936191-14-X
  22. Jevrejeva, J.C. Moore & A. Grinsted (2011). Sea level projections to AD2500 with a new generation of climate change scenarios. Global and Planetary Change, doi:10.1016/j.gloplacha.2011.09.006.