Sobre el silencio de la noche cae un pétalo,nadie percibe su adiósde fragancia dormida,
Nadie escuchó el llantode la rosa compungida.
Hay un soplo de vida que se durmió para siempre
en el instante de la minúscula muerte.
Cuando la hormiga llegue a levantar su frágil suavidad
de pétalo, será alzado entre los brazos de la misma eternidad,inerte.
Así en la rutina de los días misteriosas manos arrancan
el aliento que respira la deliciosa flor de la existencia
y ya nadie se admira.Un halo de cansanciose aproxima
en la ajetreada esperanza de la esquina.
Qué más da si esa rosa se desploma vencida.
Elsa Tébere