Días buenos
En días como estos cuatro últimos que llevamos, es cuando se aprecia que Luisiana es preciosa, toda como un gran invernadero muy húmedo lleno de vegetación que uno ve inundar los dos lados de las carreteras, creciendo por las vallas y muros, y tapizando hasta los postes de la luz. Está ese tiempo espléndido, lleno de una luminosidad que recuerda a la del verano en Vigo cuando se pone buen tiempo con viento del norte. Me encuentro tan lejos del mar, pero parece que esté cerca, porque el viento increíblemente trae su olor, al ser la orografía tan llana en prácticamente todo el estado. Con un ambiente tan fresco y limpio (pero nada de frío: sólo por las mañanas y la noche, en que sí es necesario el abrigo), lleno de profundos bosques de grandes robles y de pinos… me remite al paisaje de una Galicia ya antigua, ya perdida, ésa de la que hablaban Rosalía y Pondal.