Cuando era niña me gustaba jugar con cocinitas y muñecas y hasta tenía un costurero y un bastidor para bordar, muy típico, lo sé, no obstante sentía fascinación por algunos juguetes de mi hermano mayor en concreto por aquellos cilindros enormes y transparentes que venían rellenos de soldados, indios y exploradores del salvaje oeste, con sus caballos, búfalos y rifles.
Nunca le pedí a los Reyes Magos que me trajeran semejante cosa, quizás porque en aquella época las niñas jugaban con muñecas, los niños con pistolas y esos extremos no admitían discusión.
El 18 de diciembre de 1.889 atracó en los muelles Barcelona, mi ciudad, un barco cargado de…

Fuente: Hemeroteca de La Vanguardia
En aquellos tiempos debió ser la sensación de la ciudad.
Hoy es una noche mágica en la que los niños se van a dormir llenos de ilusión y a los mayores nos ilusiona recordar cuando éramos pequeños y todo estaba por venir.
A los reyes les pido tranquilidad, trabajo y salud y deseo para vosotros lo mismo.
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